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lunes, 19 de noviembre de 2007

LA ESPERA...

Era un día de invierno y ya sólo se asomaba la oscuridad por las ventanas. Se acercaba la noche. Recuerdo el pasillo de mi casa con aquella luz tenue que surgía de la lámpara de hierro negro forjado. Estaba en mi habitación, esperaba. Me habían dicho que en cualquier momento podría pasar, y yo, estaba expectante...
Mi madre preparaba la cena en la cocina bajo aquella blanca luz apagada de neón. El cubo de basura estaba en medio, ella de pie, pelaba patatas... mmmm, ¡como me gustaba aquella tortilla de patatas!...
Me noté algo extraño. Pensé que ya no me quedaba tiempo y supe que aquello no podía esperar más, salí corriendo por el pasillo desde mi habitación... no dije nada, entré en la cocina y arrimándome al cubo de basura, aparté a mi madre abriendo la boca en silencio, con la cara desencajada...
—¡No, ahí no! —gritó ella—ves al cuarto de baño.
Corrí hacia la taza del váter, y me incliné hacia ella. Mi madre había soltado la patata a medio pelar y el cuchillo, y corrió tras de mí.
—¿Has devuelto ya? ¿Te encuentras bien? —me preguntó.
Yo no me atrevía a articular palabra, y sólo fui capaz de enseñarle mi palma abierta. En ella había un diente.
—Pero hijo, ¡qué no es para tanto! ¿qué pensabas?
—Pues —contesté—creía que detrás del diente, iba a salir mucha sangre —ella sonrió.
—Pues no. Ya has visto que no es para tanto.
La verdad es que no me pude imaginar hasta ese momento que no iba a ser para tanto.
Desde el viernes pasado, mi hija, ya anunciaba a todo el mundo que su primer diente estaba a punto de caer. Lo mismo se inclinaba hacia delante, que hacia atrás, que hacia cualquier lado... sus compañeros del colegio se despidieron de ella, como si marchara a una gran aventura...
—No te preocupes, no pasa nada, no te lo toques con la lengua, bebe algo y enjuágate nada más se caiga...
El sábado se despertó contenta, se tomó su leche con cereales, y pidió un trozo de salchichón... se puso a hacer los deberes, y en un momento determinado gritó:
—¡Ya no tengo diente! No me he dado cuenta y no sé dónde está...
Su madre lo buscó en la alfombra. Comiendo el salchichón, y pensando que tenía algún “hueso” según ella, lo había escupido... esa noche vino el ratoncito Pérez, no como en aquella noche en casa de mis padres...
Son otros tiempos...
Hoy día me falta una muela del juicio (esa falta de juicio ya me la habréis notado), y aguanto con otra, medio partida... no es que me den miedo los dentistas, lo que ocurre es que no les quiero regalar un tiempo que no quiero tener. Habrá que ir...

Y vosotros, ¿recordáis como fue aquella primera espera?.

24 comentarios:

Anónimo dijo...

Ha pasado mucho tiempo desde aquella primera vez y las siguientes...
No recuerdo nada....
...lástima...
...tan solo la sensación de moverlos con la lengua cuando se desprendían, los bordes cortantes y el raro sabor de la sangre. Como si de un sueño se tratara, sensaciones que mantengo en la memoria pero sin referentes, sin acontecimientos que me transporten a la infancia, imágenes inconexas agolpadas en el tiempo que mis neuronas son incapaces de evocar.

...necesito unas vacaciones

Zángano

Anónimo dijo...

Zángano, yo también quiero vacaciones, creo que las necesito.

LIA dijo...

No, no lo recuerdo. Pero mi madre guarda mis dientes de leche en una cajita que encontré no hace mucho. Eso me hizo recordar que hubo una vez que fui una niña desdentada, que jugaba con muñecas, que se divertía pensando que un día tendría su propio muñequito para jugar.

Hoy ya lo tengo, y eso de jugar a las mamás no tiene punto de comparación.

Yo también quiero guardar sus dientes. Quiero que un día los descubra y recuerde como yo que hubo un tiempo de juegos y diversión. Quiero que un día se dé cuenta de que aunque eso ya es pasado, las ilusiones que tenía en su momento eran las mejores, porque eran posibles.

Un beso.

LIA

noe78 dijo...

Hola a todos!
Yo recuerdo como si fuera ayer la sensación, que luego me ha acompañado siempre como parte de mi personalidad, de impaciencia.
Mi madre no hacía más que decirme que lo dejara, que se caería solo, que lo haría cuando estuviera listo, ni antes ni después....las cosas en la vida siempre son así, pasan cuando tienen que pasar, no se puede, por más que uno se empeñe en ello, ni adelantarlas ni retrasarlas a nuestra voluntad por más que el deseo nos arrastre y por más que la impaciencia nos guie.
En fin, yo, siguiendo ese carácter que la genética o lo que sea me ha dado no hacía más que tocarlo y tocarlo...toda mi impaciencia estaba motivada por el conocimiento absoluto de que algo bueno venía después....sí, sí, en mi casa siempre se ha respetado la tradición del ratoncito Pérez...y os aseguro que era muy, muy generoso...y claro ya se sabe, cuando un niño (o un adulto, a estas alturas ya he descubierto que para ciertas cosas no hay edad...) le acostumbras a algo bueno...luego no hay quien le haga esperar...
Y claro...así soy hoy en día...impaciente, sobre todo cuando algo bueno me espera...pero, ¿quién no?
¿Qué opina de eso querido Diógenes? jajajaj
Un besazo.
Noelia

DIÓGENES dijo...

Uhmmm... me parece Noe78, que surcas el desasosiego de la contradicción... a lo mejor son sólo nervios, jajajaja...
Por un lado, estás segura de que las cosas pasan cuando han de pasar, y por otro lado, te sientes genéticamente programada... ¿has pensado que puedes ser una replicante? (ver lunes 19 de noviembre de 2007 It's too bad she won't live! But then again, who does? En el blog de Viktor)
Deberías hacerte una prueba de empatía... quizás, quizás... necesites un Blade Runner particular... jajajajaja... con perdón.
En cuanto a hacer realidad las ilusiones, Lia... en eso estamos, pero cada día que pasa me niego a que sean parte de un pasado... por eso, las deseo vivir muy intensamente...
Sí, Zangano... me apunto a lo de las vacaciones... os acordáis de aquella isla que...

silvia dijo...

Yo tampoco recuerdo el día de la caída del primer diente con tanta exactitud, ni recuerdo nada en concreto sobre ninguna caída de ningún diente. De hecho recuerdo muy pocas cosas concretas de cuando era niña.
Llegado a este punto y habiendo vivido como madre una experiecia que sí me ha dejado una huella indeleble, siento ser aguafiestas y pasar a la parte práctica del tema abandonando todo punto de romanticismo.
Dejar que la caída del diente se alargue en el tiempo puede traer nefastas consecuencias. Hace unos meses durante una cena en un restaurante de toda la familia, presenciamos "La caída del último colmillo" (parece una peli...)pero la poca impaciencia del propietario del mismo por deshacerse de él me temo que alargó una agonía segura. Durante este tiempo (que desconocemos) y a pesar de su escrupulosa higiene dental, los ácidos de la boca se fueron filtrando por la parte desprendida y atacando la nueva pieza. El desastre fue total, os lo imagináis... De esto hace más de diez meses y os puedo decir que seguimos viviendo las consecuencias. Ortodoncia para forzar la bajada de la pieza y restructuración total de la misma. No os imagináis cómo me duele a mí. Espero que os sirva la experiencia para que cuando una pieza se mueva, animéis al nene a que no tenga miedo de una pérdida inevitable.
Silvia

noe78 dijo...

No hago más que releer lo que he escrito y...querido Diógenes, ¿me puede usted explicar dónde está la contradicción?
Cuando sé que algo bueno me espera, mi impaciencia me guia, pero por más que me gui no puedo modificar las cosas, pasan cuando tienen que pasar...el diente siempre caía cuando estaba lo suficientemente suelto como para caer, ni antes ni después...........¿o era yo, que era incapaz de tirar de el con la suficiente energía y decisión como para cambiar las cosas?
Otro beso.

DIÓGENES dijo...

Noe78, si es que... ya habíais dado de lleno... el asunto está en el punto que el diente cae cuando cae... y ese es su momento.

Por tanto no hay que tirar de esos dientes que no caen en lo que nosotros pensamos que es su momento, porque no es suyo, sino nuestro...

No veis... os digo que os contradecís... y me aclaráis... jajajaja...

Besos.

Viktor dijo...

Ciertamente, Silvia: tengo dos hermosos incisivos descolocados porque los dientes de leche aguantaron más de lo debido. Claro, que hablo del Pleistoceno y lo de los dentistas y la salud dental de los niños no era comparable a lo actual. Luego, en un arranque de personalidad infantil a la que era muy dado, me negué a la ortodoncia, que me prometía largos años de sufrimiento y burlas. Así que tengo una dentadura, digamos, personal.

Las cosas nunca llegan, hay que buscarlas. Lo que ocurre es que uno suele buscar una cosa y encuentra otra. Los palos de ciego tienen esas cosas. Pero hay que estar en la disposición correcta, y siempre activos. Dado que el destino no existe, ni hay dioses que nos coloquen los acontecimientos delante, nuestra capacidad de obrar, por limitada que sea, no es desdeñable.

silvia dijo...

Viktor, sé muy bien de lo que estás hablando porque lo mío debía ser el Precámbrico o el Paleozoico. :-))
A mí me resolvieron el desorden quitando el canino derecho cuando tenía los catorce. ¡Craso error!. Eso nunca se hace.
Pero como tu bien dices, uno tiene que ir en busca de lo que sea que desee, que la montaña no viene a Mahoma, doy fe de ello. Ya no cumplo los cuarenta y tres y hace tres años decidí poner orden en ese desatino. Aún hoy llevo unas "fijaciones" pegadas a la parte posterior de mis dientes superiores e inferiores, unas "bandas" que se adhieren en la última fase de reordenación dental, para que se consoliden bien las piezas ya colocadas. Te lo aseguro Viktor, merece la pena el esfuerzo si uno está decidido. Perdí un premolar en el proceso, pero ni el ratoncito Pérez ni el Hada del Norte que visita a los niños anglosajones tuvieron a bien traerme nada. Aún así he llegado al final (creo) y puedo deciros que muy satisfecha.

Abrazos
Silvia

Pd1: (No percibo ingresos de ninguna sociedad de odontología o similar. Tampoco soy ortodoncista :-)) )

Pd2: (No es un camino de rosas, y los brackets molestan también a los que los sufren aunque no los lleven encima :-))

Viktor dijo...

Bueno, Silvia, coincidimos en edad, pero no creo que mi boca pueda salvarse a estas alturas, y casi que ya no querría. Demasiado tiempo con ella. Tampoco es que sea Quasimodo, pero supongo que lo que me ocurrió a mí no ocurriría ahora igual. Además, coincide que vengo de una racha muy intensa de dentista, con varios empastes y hasta una funda en una muela ya perdida para la causa, así que me lo voy a tomar con calma. En este caso la montaña está en un buen sitio, y Mahoma y yo la contemplaremos con toda tranquilidad desde una distancia prudencial. Que hay ascensiones que le cuestan a uno la vida. :-)

noe78 dijo...

Querido Diógenes:
Si es que va a resultar que el contradictorio es usted...que le gusta enredar eh!!!
La contradicción muchas veces implica duda y las dudas nos hacen pensar, plantearnos cosas....y pensar nos hace avanzar y sentirnos vivos, así que finalmente le tengo que dar las gracias una vez más por hacerme sentir viva...lo consigue usted con asombrosa facilidad...¿qué poder ejerce usted sobre mí? ya me gustaría a mí saberlo...
Un besazo (éste sólo para usted)

Silvia dijo...

... En lo que ha derivado el ratoncito Pérez. Ja ja!!. Lo de la boca es un tema serio. ¡Que se lo digan a las cuentas bancarias de los dentistas!.

Silvia

Otori Shigeru dijo...

Cada vez que aquel momento de nuestra infancia llegaba, cierto es que en nuestro fuero interno se despertaba una llama que nos hacía estar inquietos e ir de aqyuí para allá.
"Tontería",le llamaste,pero yo discrepo.
Pienso que has mostrado con tu reflexión una ilusión (he salido poeta *risas*) que con el paso del tiempo y sobretodo al entrar en el mundo de los adultos vamos perdiendo,nuestra llama se apaga,nuestros rostros se muestran cabizbajos y nuestra sonrisa disminuye...
Así que,creo que es preciso volver volver a encender esa llama.

Anónimo dijo...

43 años solamente Victor?
Haz roto todas mis ilusiones. Te habia imaginado como un atractivo cincuenton. lastima!

Viktor dijo...

Mi edad era ya bien conocida, anónimo. Soy atractivo y cuarentón. Pero dame tiempo y llegaré a cincuentón si no se me tuercen las cosas.

(Por otro lado, ya he tratado en mi blog algunas veces lo curiosos que resultan algunos estereotipos que me aplicáis. Soy justo lo contrario.)

DIÓGENES dijo...

Ohhhh... Viktor...

¡Ya has roto una ilusión anónima! y encima por mozalbete

Cachis...

Viktor dijo...

No te preocupes, Diógenes. Soy diferente a cómo me imaginan ...y mejor. :-)

Anónimo dijo...

bromeaba,casi siempre bromeo.me ha gustado comprobar las respuestas. yo soy treintañero y homo y me ponen los cincuentones. cachis!
Os habeis enterado ya de que hay nuevo blog de sexo en el mundo?
pido perdon por no haber dicho mi nombre. me llamo Borja.
besitos Victor, besitos Diogenes.

DIÓGENES dijo...

Ah.. pues entonces, Borja...

En lo que a mi me concierne y firmando lo escrito... bienvenido seas... a este blog, siempre...

Sí, yo ya he entrado a ese blog... aunque he comprobado que la logística (actualizaciones)... son parecidas...

Espero que si algo ha cambiado, sea la falta de censura...

Todo se verá...

En cuanto a Otori... bien hallado seas... y sólo decirte, que habiendo dentaduras siempre se podrá ir con la frente recta, aun la edad...

Viktor dijo...

Dudo mucho que haya mejorado en materia de censura. Los refrescos de los posts son tan lentos como siempre. Eso no depende de los sexólogos, es elmundo.es el que funciona fatal. Y la censura (al bloguero, en este caso) se ha llevado por delante al blog más popular del periódico. Para mí eso es un caso perdido.

(Borja, yo no soy gay y ya me da pereza cambiar. De hecho, avanzo a grandes trancos a la asexualidad. Cincuentón, como digo, sí acabaré siendo. Bienvenido.)

arturo dijo...

Prefiero no recordar ni antes ni ahora. No aguanto el ruido del taladro mientras espero mí turno. El tema del dentista lo llevo fatal. Un saludo a todos.

Carla Mariela dijo...

Hola Diógenes... llegué a ti porque acabo de leer uno de tus comentarios en el blog de sexo de El Mundo... primera vez que lo leo, y creo que necesitaré muchos días para hacer ese trabajo arqueológico de entenderlos y leerlos. Me ha gustado tanto tu blog que voy a poner un link en mis dos páginas... saludos desde Venezuela...

DIÓGENES dijo...

Bienvenida, Carla...

Y saludos.