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martes, 8 de abril de 2008

TRES ROSAS AMARILLAS...

En este mundo de economías sin pudor, de riquezas que se construyen comiéndose a los más chicos, es muy difícil luchar contra los grandes.

Emporios macroeconómicos donde todo vale, cuyos márgenes de seguridad son tan amplios que cuando alguna vez parece que estornudan, el resto, los de abajo, llevan ya años cerrados, enterrados por culpa de ellos.

Cuando yo era pequeño había dos establecimientos que me ligaban. Necesitaba entrar, escudriñar en sus estanterías, e incluso oler a esos olores tan característicos que les diferenciaban del resto de los comercios.

Me gustaba entrar en la papelería de mi barrio. Ver los cuadernos de mil tamaños y pautas, los lápices de colores, los folios, los sacapuntas de distintas formas, los bolígrafos de naranja o de cristal (dos escrituras a elegir…), gomas de muchos texturas y alguna con olor a nata, portaminas, estuches y compases, y sobre todo sentir aquel olor a madera vieja y grafito. El dueño, con sus gafas casi a punto de lanzarse desde su nariz al suelo, con una sonrisa amable, me miraba a la altura del mostrador por donde ya empezaba a aparecer mi persona, sólo la cabeza. Le pedía un cuaderno, o una docena de folios con un galgo transparente, o un simple bolígrafo que él, en todos los casos, garateaba en una hoja hasta que la minúscula bola de la punta se arrancaba a escribir.

Mi otro comercio preferido eran las librerías, cuanto más pequeñas más misteriosas. Y que con un orden aparentemente olvidado mostraban en sus estanterías viejos libros editados hace años, con desconocidos títulos, que con el paso del tiempo fui aprendiendo a conocer. En aquella librería que recuerdo, el dependiente aún era mayor que el de la papelería. No tenía ordenador pero sabía por donde se escondía el Amadís, o donde estaba tumbado un viejo Mio Cid.

Nada más entrar por la puerta el anciano me preguntaba qué deseaba. Yo le decía que sólo mirar, y él me dejaba. Parecía que se olvidaba de mí, pero sé que permanecía atento.

En aquella librería compré La Iliada, más tarde Los doce césares de Suetonio, y hasta la misma Eneida.

Estas dos grutas tan entrañables desaparecieron. Se la engulleron los grandes. Y nada volvió a ser lo mismo.

La semana pasada, Manu, un buen amigo, autor de un libro de relatos llenos de fantasía y desconcertantes realidades, El desguace, me dio una grata noticia: El día 10 de abril se inaugura la primera librería especializada en el mundo de relatos, de nombre Tres rosas amarillas.

Intentaré pasarme por allí, aunque sólo sea para ver si recuerdo aquel contexto por el que me gustaba perderme…

De cualquier forma envío ya desde aquí mi mayor deseo de prosperidad para tan admirable proyecto.

32 comentarios:

Anónimo dijo...

Te esperamos. Te esperamos, Diógenes, este jueves y todos los jueves de tu vida, los que están por venir y los que fueron de tu infancia, cuando buscas y buscabas en las grutas, buscabas perderte y los libros te encontraban. Gracias por hospedarnos en tu casa, por dar cobijo a tres rosas que, si las vuelves a ver, son los puntos suspensivos en los que tú descansas. Un abrazo de las Tres Rosas Amarillas

amina dijo...

Qué suerte tengo!!!
Vivo en una pequeña ciudad. Aún hay algún sitio como los que describe Diógenes, solo ha cambiado el mostrador, el resto sigue igual. Papelerías donde encontrar el lapicero del número X, los estuches con los mismos compases, etc.

También suelo ir a una libreria, no solo de relatos, pero de las que conservan el encanto de la madera y la gente amable atendiéndote personalmente. Todavía te hablan, no te mugen cuando les preguntas por algo, y tengo pendiente ir por allí a pedir el libro de Manu, porque supongo que si no lo han traido lo harán, y de todas formas casi siempre te consiguen lo que quieres.

Me gusta pasarme algún rato allí, ojeando libros, aunque casi nunca tengo tiempo.

En alguna ciudad pequeña aún se encuentran esos reductos de la nostalgia.
Saludos.

manuespada dijo...

Nos vemos allí Diógenes, gracias por la mención. Amina, ¿esa librería no será Víctor Jara? En mis años de Facultad me solía pasar por allí (me pillaba al lado).

amina dijo...

A mí me pilla al lado, de vez en cuando tomo el café rapidito y me paso por Víctor Jara.
Es un sitio que me encanta. Lo que ocurre es que ahora compro muchos libros en la segunda planta, en la parte pequeñita que igual tu ni conoces, ji, ji, ji.

DIÓGENES dijo...

Ah... por cierto...

A los críticos y disidentes que no aportan nada, y no al resto, es la última vez que me dirijo a vosotros:

¿Por qué hay menos entradas que esta mañana?

Porque parece ser que lo que les dije suavemente el otro día no sirvió para nada.

Porque tengo un mal dia...

Porque me da la gana, porque soy el administrador de este blog y hago lo que me place... escribo o no escribo, leo o no leo, y comparto o no comparto.

Y les recuerdo la misma libertad que les enseñé hace días a algunos/as... a ir donde os plazca... incluido este blog.

Así que, o se ciñe el asunto al tema... o ya sabéis que a Diógenes le da igual hacer o deshacer... que las fachadas son para otros y uno ya es muy viejo y desgastado.

¡Haaaaaaaaaaaaaala! (Iba a poner que pa cojones los mios pero no lo pongo)

P.D. El lunes ya alguna dama se dió cuenta que escribí a media mañana... quizás las visitas sean más erráticas a partir de ahora, que no se piense alguno que es por su causa, porque por su causa me dan más las ganas. Y no pasa nada, ¿a qué no?

Roberto dijo...

Ya sabíamos que el Maestro no era tan bueno... Cuando no conviene, borramos.
Ya vamos dando la cara...

¡Esto si que es erudición!
¡Hala! Y ahora, borra...
... ... ... ... ...

DIÓGENES dijo...

¿Y quién te ha dicho a ti que yo sea bueno?...

Pero sabes, como es mi blog... ahora no me da la gana borrarte.

¿Nos vamos enterando?

María dijo...

Hola Diógenes:

Pues aquí me paso por tu blog para ver qué era eso de las "Tres rosas amarillas", y gracias al texto que tienes puesto en esta entrada ya pude comprobar de qué se trataba.

A mí, más que de ir de compras de ropas, prefiero hacerlo de libros o de música, me encanta, aunque fíjate yo prefiero para ello, no librerías pequeñas, sino en grandes almacenes porque allí hay muchos más libros y puedo ojear el tiempo que quiera a mi antojo sin que ningún dependiente me pregunte qué es lo que quiero, porque prefiero ver yo misma y después elegir.

Saludos desde la distancia y desde allí me encontraré en "Tres rosas amarillas".

manuespada dijo...

http://www.escueladeescritores.com/article1682.html

Yolanda dijo...

¡Ay!... esos comercios de antes, que penita como están desapareciendo. Me acuerdo de las tiendas de ultramarinos... esa palabra con resonancias tan exóticas. ¿Será lo mismo comprar en un ultramarinos que en una gran superficie? ¡venga ya!.

Papelerías y librerías son dos de mis tiendas favoritas, junto a las mercerías, porque me encantan las labores.

Y decir que he tenido que enseñar el carnet en la puerta, pero no me importa si con eso se consigue que algunos cansinos dejen de dar la brasa.

Froiliuba dijo...

Me parece perfecto que borres a quien te salga de... y los comentarios que te salgan de...y que no permitas anónimos, lo malo es que asi obligas a la gente que no es de aqui a no dejar comentarios, pero creo que como dirian en mi barrio... te la sopla

Espero que os lo paseis fenomenal en la inauguración de la librería, que charleis de mil tonterías y que conozcas a aquell@s que aún no tienes el placer, tomaos una a mi salud Manu y tu, snif, snif

DIÓGENES dijo...

Yolanda, sí, las tiendas de ultramarinos, cómo las recuerdo en las esquinas que luego invadieron los bancos. Aquellos papeles encerados en los que envolvían embutido, aquel papel acartonado donde hacían la cuenta antes de cobrar, la media libra de chocolate…

Froiliuba, anímate y vente. En cuanto a los comentarios se pueden dejar igual. Sólo hay que firmarlos con un mismo nombre, aunque pueda resultar duro para algunos.(Y entre tú y yo, en mi barrio se dice igual)

Manu, gracias por el enlace de la noticia.

María, tienen su encanto las librerías pequeñas. Te aseguro que en las que yo conocía y alguna queda, no te avasallan con preguntas y te dejan.

Amina, Manu, curioso comprar en los mismos sitios y más, cuando perduran como pequeños reductos para ser visitados.

silvia dijo...

Pues sí, "detrás" de la inauguración, está la Escuela de Escritores (participa nuestro "dire" Javier Segarna) es un sitio más que recomendable para visitar.
En la Escuela hay gente muy buena, en todos los sentidos.
Saludos a todos.
Silvia

amina dijo...

Dio...s!

Con dos....
??

María dijo...

Por supuesto, y yo también he conocido esas librerías pequeñas de las de antes, con su mostrador.

Saludos.

Viktor dijo...

"A los críticos y disidentes que no aportan nada"

"Porque me da la gana"

"Así que, o se ciñe el asunto al tema..."

"pa cojones los mios"

"como es mi blog... ahora no me da la gana [de] borrarte. ¿Nos vamos enterando?"

Caray, sonoro ataque de testiculina. Expresiones y actitud no especialmente afortunadas, a mi juicio, aunque comprenda el proceso por el que se llega a ellas. Lástima que todo llegue un poco tarde para algunos. Acabar teniendo razón cuando ya no sirve de nada es algo melancólico.

Tú mismo, Diógenes. Ya vas viendo de qué va esto.

Siento lo ocurrido y me solidarizo contigo, y lo digo en serio. Pero, creo que educadamente, te señalo lo contradictorio de tu proceder y lo excesivo de ciertas manifestaciones. Achaquemos lo primero a una evolución y lo segundo a un calentón. En última instancia, aplicando la doctrina que tan claramente has formulado, puedes escribir cómo y lo que se te ponga. Y puedes borrar lo que yo estoy ahora escribiendo, por supuesto. El carro, digo el blog, es tuyo.

Si te puedo servir de algo me lo dices. Disculpas por haberme ido del tema del post. Ya no molesto más.

Un abrazo.

DIÓGENES dijo...

No Viktor, no molestas.

Antes de escribir estas palabras me he medido la testiculina, y está bien, así que continúo.

No Víktor, no tienes razón, o al menos la razón que crees tener pasado el tiempo, así que no nos podemos volver melancólicos. Yo al menos.

No voy a volver a lo que pasó hace meses. Tú hace poco entendiste que debías contarlo de nuevo y me parece bien. Claro que me parece bien. Mi vago recuerdo es que se metieron con tu forma de escribir, y el administrador, que es el mismo que el creador del blog, que es el mismo que yo, que soy yo, no reaccionó como tu querías que reaccionara..

A mí, me han llamado pedante, analfabeto, y otras lindezas, que… a pesar de tu asombro, creo… no han sido la causa que desencadenada ayer la subida de testiculina.

Un momento… ya, sí, me la acabo de mirar, sigue baja…. sigamos.

Por dónde iba.. ah sí, las razones de cortar por lo sano. Pues bien la razón de cortar por lo sano no fueron las críticas personales, sino que alguno/a viera más importante el hecho del vilipendio que el hecho tan memorable que se avecina, que es la inauguración de una librería. De hecho, ayer no se metieron conmigo como para inflarme los… digo, para que se me eleve la testiculina. (No confundir con ponerse de corbata). Me parece una falta de respeto, no particular, sino general hacia la noticia, y hacia todos los que la comentaron.

En los años que llevo en esto de los blog he visto que el protagonismo supera la ficción, y aunque siempre hay quienes nos suben el ego, debemos ser más humildes, y eso… si que ha sido una de mis reglas, que me gustaría ver extendida para todos.

En cuanto a mi proceder y mis manifestaciones, y con todo mi respeto, ya está bien de decir cómo tienes que escribir, cómo tienes que actuar, cómo tienes que reaccionar, qué es lo que debes permitir y lo que no, cómo debes enfocar un tema. (Parece que me está subiendo pero no.. tranquilo… aún no).

Evidentemente tu tienes tu blog, mucha gente tiene el suyo, y cada uno lo lleva como le… apetece.

En fin que esto es lo que hay, que no soy perfecto, que soy humano pero no de los buenos, y que la vida ya me ha enseñado que el que actúa condicionado ni es uno mismo, ni lo será nunca.

Hagamos cada uno lo que nos de la gana, y seamos felices mientras nos deje la vida. Que este blog y mi persona somos tan insignificantes que no merece la pena, ni siquiera, ninguna verborrea.

El que venga será siempre bien recibido. Tú, también Víktor. Pero, no, no te doy la razón, soy un cabezón, y voy en contra de cualquier cátedra.

Uno que es viejo mientras le dejen.

No molestas, no te disculpes.

P.D. Lo he conseguido, no me ha subido nada. Sí, ya sé, peor para mí…
P.D.(P.D) “..ahora no me da la gana [de] borrarte…” Que no, Víctor, que no me da la gana borrarte, ni de borrarme. ¿Has visto? Voy aprendiendo.

Viktor dijo...

Bueno, Diógenes, no entiendo demasiado la división que haces entre un ataque personal o un ataque global. En cualquiera de ambos casos lo que se corta es el desarrollo normal de las intervenciones. Los temas tratados, a mi juicio, por el mero hecho de aparecer aquí son importantes en sí (ésa es tu decisión como autor del blog) y el argumento de que la trascendencia de la inauguración de la librería quedaría empañada por comentarios fuera de lugar parece sugerir que si no hay aperturas (loables, por cierto) de nuevos establecimientos comerciales, sino disertaciones sobre lo divino y lo humano, las interrupciones no son tan dañinas. En aquel caso, de nuevo (qué fatiga estar siempre en lo mismo, mea culpa, mea maxima culpa, pero es un tema que no se cierra y a ver si lo cerramos así), el problema no era el insulto, sino la actitud destructiva y el desprecio global (no personal) que supusieron aquellas intervenciones a la comunidad que en aquel entonces se concitaba en torno a este blog. Es tu criterio, y no busco que me des la razón (como comprenderás que yo no te la dé a ti tampoco, y eso es independiente de quién sea qué blog), pero se me hace que estos puñetazos virtuales en la mesa del tipo "Hasta aquí hemos llegao, cagondiós!" condicen mal con sutilezas argumentativas del tipo "entonces era una cosa, ahora otra; entonces era a mí, ahora es a la librería; se puede opinar sobre esto, pero no sobre lo otro; se puede opinar así, pero no asá". No, no, casi preferiría (porque no sabes cómo te entendería y cómo me solidarizaría contigo) que dijeras: "es verdad, antes no le di importancia o no fui consciente de ello o no me afectó, y ahora, se me han inflado las pelotas (por usar el vocabulario gonádico al que parecemos condenados en este caso), así que qué le voy a hacer, soy humano, etc.". Bueno, bien, ahí estamos y estaremos siempre de acuerdo. Lo malo en ese caso es que uno, viéndolo desde fuera, dirá, "qué jodío el Diógenes, ahora mira cómo se pone", y lo dirá con exactamente la misma dosis de orquitis y pecando exactamente del mismo defecto (o virtud) que tú alegas (soy humano, etc.). (El "uno" soy yo, claro.) Por eso, porque se trata de sentimientos y de reacciones viscerales y han sido admitidas ruidosamente sólo ahora y sólo en función de un proceso, estos exabruptos contradicen hasta un cierto punto otras cosas que en su momento se hicieron o se dijeron y que afectaron a terceros.

Cerremos, pues. Vista la situación, deberías establecer un cierto código que indicara qué temas son apropiados para discutir en los comentarios. Por ejemplo, si tienes claro que "ya está bien de decir cómo tienes que escribir, cómo tienes que actuar, cómo tienes que reaccionar, qué es lo que debes permitir y lo que no, cómo debes enfocar un tema.", conviene que se establezca una prohibición sobre, por ejemplo, los juicios de valor sobre el modo en que escribes. Entiendo que tal prohibición incluirá tanto a las manifestaciones elogiosas como a las deprecativas (a mí, por ejemplo, me parecen tanto o más dañinas las primeras, si son muy exageradas, que las segundas). La situación actual es ambigua: la reacción airada (que no juzgo mal, no me entiendas, ya digo que la comprendo y puede que hasta la comparta), la decisión de imponer el registro (que no de prohibir el anonimato o el transformismo, toda vez que uno puede dotarse de múltiples cuentas de gmail), la introducción de vocabularios y expresiones poco complacientes hacia algunos intervinientes, llevan a que uno, en general, tienda a autocensurarse (es mi caso, no pienses que no me pienso esto que estoy haciendo, y, haciéndolo, estoy manifestando mi respeto a tu inteligencia, porque sé que vas a saber interpretarlo correctamente). Los debates se empobrecen, desaparece todo comentario crítico hacia el autor, se establece una dinámica de elogios reiterados y los espectadores y/o contertulios nos sentimos menos inclinados a participar aquí. Es desde este papel de "destinatario" de tu blog, de participante antiguo en él (un blog es un espacio abierto: si no se desea compartir los textos de uno con una masa abierta y anónima existen otras fórmulas: ergo, el lector es parte fundamental del proceso), como te hago estas apreciaciones. La línea entre el intervencionismo desaforado y destructivo de los espectadores y la gestión unilateral del autor puede ser difusa, pero ir a un extremo o a otro es peligroso.

Así que no se trata de coartar tu iniciativa o de poner en tela de juicio tu capacidad para gobernar este blog, que es tuyo y en el que estás autorizado a hacer de tu capa un sayo, es un simple comentario amistoso que intenta hacer algo de crítica constructiva, de un bloguero a otro, de un autor de blog (polémico, visceral, discutible, cansino, soberbio incluso, y pedante según algunos autores: yo) a otro (tú). Tómalo en la medida que te interese, que puede ser ninguna.

Un afectuoso saludo, Diógenes, y no te preocupes, ya me retiro. Creo que extendernos más en este intercambio de pareceres puede ser contraproducente para el objetivo que ambos perseguimos: el buen funcionamiento de los blogs.

Un abrazo.

DIÓGENES dijo...

Qué joío el Viktor (léase afablemente).

Sinceramente pienso que tienes un problema al no entender que la gente pueda pensar y obrar de forma distinta a ti.

Cuídate.

P.D. Por cierto no se si sabes que inauguran las Tres rosas amarillas esta tarde a las ocho y que vamos a ir… sí, ya se que es mezclar el mundo mundano real, con la trinchera aséptica que constituyen los blog, pero es que soy un simple mortal y no se me ocurre ver más allá.

Un abrazo.

Viktor dijo...

"Sinceramente pienso que tienes un problema al no entender que la gente pueda pensar y obrar de forma distinta a ti."

Caray, eso es lo que yo llamo un comentario amable.

Pasadlo bien, yo me quedo en la asepsia de los que pensamos como yo. O sea, sólo yo. (Dicho sea afablemente.)

En serio, suerte a la librería y disfrutad (no podría ir en cualquier caso, tengo otros compromisos.)

Un saludo.

amina dijo...

Pues yo tampoco voy a la librería, también tengo otros planes... muchísimo más aburridos. Pero desde que he leído a Viktor estoy contenta, me quedo con alguien que piensa exactamente como yo: o sea, yo misma.


Y veo que Diógenes está como para decirle pocas cosas así que me voy a ir callando, porque no tengo yo tanta labia como otros y a mi seguro que si me censura, es que soy muy brutita cuando tengo que decirle a la gente las cosas, y más cuando me creo con derecho a hacerlo y con la confianza suficiente. Así que en vista de mi falta de delicadeza no voy a escribir nada para que sea borrado, que me parece ya mucho perder el tiempo.

Señores, señoras, Buenas Tardes.

Froiliuba dijo...

No entiendo nada.
Yo cuando entro a leer un blog, y no me gusta, pues, cierro ventana y no entro más.
No entiendo el porqué la gente hace esto, será que soy un poco idealista al respecto y que aún mantengo esa máxima que me dió mi papi de pequeña de "respeta a los demás si quieres que te respeten".
Al ser nueva aqui no conozco a Viktor, ni sus motivos personales para semiodiar al propietario de este espacio, pero si no le gusta ¿porqué entrar a perder el tiempo?
¿por hacer eso del chincha rabiña? madre mia...

Viktor dijo...

¿Será porque, al semiodiarle, también le semiquiero? :-)

Respetuosamente,

V.

amina dijo...

Froiliuba, ¿me considerarías imparcial?

Pues yo si sé lo que pasó y si lees atentamente a Viktor no está diciendo nada que los demás no vieramos: Le llamaron pedante (es decir, gente que no tenía más que insultar la tomó con él) pidió al administrador que tomara medidas al respecto, para eso, para que no se consintieran las faltas de respeto. Diogenes amablemente le dijo que la misma libertad para expresarse que tenía él la tenían los demás. Eso creía yo que era cierto hasta que Diógnees se ha cansado de esa gente que entra con la sola intención de incordiar, sin aportar nada y sin nada mejor que hacer que insultar.

Así de simple, y al final se me va a soltar la lengua y no quería decirlo, Diógenes habló de total libertad en su blog en el pasado, ahora ha sido porque "le ha salido de los cojones"

Eso en mi pueblo tiene un nombre (¿?)y yo es así como lo veo. Y conste que Diógenes sabe cuánto le aprecio, pero cuando un amigo me parece que se pasa se lo digo, y si no le gusta... en este caso con borrar mi comentario tiene terminado.

DIÓGENES dijo...

Que manía tienes Amina con que te borre... que no, que no me da la gana... que no. ¿Ya sabes por qué?

Pues sí, por eso.

A pesar de todo, sigo viendo diferencias.

P.D. Viktor, Amina ha vuelto a mentar lo inmentable.

P.D.(P.D.) Sanamente, eh.. lo digo sanamente que hoy no me aguanto ni yo. Si os contara.

Snowhite dijo...

Que pasa? Que pasa? No me lo puedo creer, me tomo unos dias de descanso y me pierdo una pelea. Alguien sabe donde esta colgado el video en YouTube? Gracias de antemano.

Snowhite

amina dijo...

Pues no seré yo quien diga dónde está ese video, porque me han quedado unos pelos que ni te cuento.

En fin, que al final me dieron envidia. Paseé un poco obligada por el centro, me acerqué a un sitio para comprar frutas exóticas y la vuelta tenía varias opciones, esogí volver por la Calle la Compañía, acercarme a la Calle Meléndez, entrar en Víctor Jara donde si no preguntas no te hacen caso, donde te sientes como en tu propia casa. Ojeé mientras atendían a otro chico y finalmente me atreví a pedir el libro, "¿Teneís el desguace?" -"Pues no me suena", con eso está todo dicho. Así que lo buscó (en el ordenador, si, que estamos muy nostálgicos pero bien que lo usamos a diario) me dijo que definitivamente no lo tenía, pero me preguntó por él. Me pidió que pasara a darle el nombre de la editorial, que me lo traerían en cuanto pudiesen.

En fin, que esa librería es de lo que hablamos, de ese trato, pero no podemos negar que ya no nos pueden atender con los medios de antes, ¿alguno de vosotros escribe a máquina aún?

Y espero que no se me considere culpable ni parte de la pelea. Y Diógenes, explícame el por qué no´borras mis comentarios, ya sabes que soy muy cortita.

Saludos de viernes lluvioso.

Viktor dijo...

No ha habido ninguna pelea, o, si la ha habido, yo, desde luego, no he participado en ella, Snow. El vídeo resultaría aburrido, me temo. Gente intercambiando opiniones y expresándose con cierta rotundidad, sin llegar a mayores. Vamos, salvo que a mí se me haya pasado algo por encima. ;-)

Saludos para todos.

DIÓGENES dijo...

Buenos días a todos,

Lamento comunicar una triste noticia que atañe a uno de nuestros amigos.

Ha fallecido la abuela de Manu. Hoy por la mañana son los funerales en su ciudad natal.

Como ayer mismo estuvo con nosotros, le he pedido permiso para poder comunicarlo discretamente.

Un saludo.

Anfar dijo...

Sé lo que duele perder a tu abuela, por ello me solidarizo con Manu y su dolor.
Un abrazo, Manu.

P.D. Otro abrazo para todos

amina dijo...

Ayer vi su homenaje a su abuela. Supongo que aún no había muerto, y si así ha sido estará orgulloso de haberle hecho ese homenaje.

Lo siento, siempre es duro perder a un ser querido.

María dijo...

Gracias Diógenes por la información que nos has dado de la triste noticia del fallecimiento de la abuela de Manu, y desde aquí le envío un abrazo.