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martes, 11 de marzo de 2008

11 DE MARZO...

Decía el otro día Fernando Savater, que no hay hombre más peligroso que aquel que cree tener la razón.

Cualquier razón que sirve para atacar al que queda fuera de su redil, al que no comulga, no comparte y no sigue a la razón impuesta, no hace de su razón una buena razón.

Si se esclaviza, daña, hiere e incluso mata, en base a una razón, deja la humanidad a un lado para acercarse a extraños instintos, a inútiles cuestiones, en resumen, a la nada.

Se mata por una idea, por una política, por una bandera, por una frontera, por una religión, y total, ¿para qué? ¿Para imponerla?

Qué animales son aquellos que se denominan hombres, que se llaman seguidores, que se autodenominan los únicos que creen, los que dicen amar más el suelo que los demás pisamos o a un trapo de diferente color o a un himno de patética melodía.

Recuerdo aquel día. Viajé hasta mi trabajo como si nada. De nada me enteré hasta entrar por la puerta. Viajaba a la misma hora que muchos seres cuyo castigo era levantarse por las mañanas para ir a trabajar, para ser, para vivir… y recuerdo la dura espera de los que llegaban tarde, la angustia de saber de alguien, la tristeza de saber después a quien habías perdido.

Razones… Ellos tenían sus razones… Razones para utilizar la muerte certera, simplemente, porque tenían ideas, otras ideas…

No quiero saber las razones, sus razones. No me importan. Ya no.

Tienen un derecho asumido a matar, a matarse matando, a descargar su ira ya no con los infieles, sino aleatoriamente entre los que ellos ya no consideran merecedores de la vida, aunque sean sus propios vecinos.

¿Qué idea política o religiosa merece el fruto de una vida? Ninguna.

Matar porque sí. Por razones.

7 comentarios:

arturo dijo...

Ninguna idea por muy buena que sea merece el derramamiento de un sola gota de sangre. No podemos avasallar a los seres humanos con banderías y patrias. No podemos imponer las ideas con la fuerza del terror, tenemos que convencer con la fuerza de la razón. Debemos respetar a aquellos que no ven las cosas de la misma manera que nosotros. No podemos someter a quienes son diferentes por medio de la fuerza del miedo.
La libertad es el bien más preciado que poseen los seres humanos y nada ni nadie, da derecho a privar de ella a las personas.
No me convencen los motivos que aducen los fanáticos ya que limitan al ser humano de enriquecerse de los pensamientos de los demás.
Si las religiones han sido creadas para la paz, ¿a qué viene hacer una guerra por ellas? ¿Acaso son más libres y mejores los que vencen?
Los seres inocentes que perdieron la vida aquel día solamente estaban cumpliendo con su derecho a vivir . ¿Acaso somos dioses para elegir quién vive y quién muere?
PLEGARIA:
Por favor, que en el nombre de los diferentes dioses que paren el cercenamiento de las vidas humanas.
Que no estemos sometidos al yugo de ninguna ideología o religión a no ser por voluntad propia.
Pido también que religión y ideología no me conviertan en un monstruo y que vea como monstruos a las personas que no piensen como yo.
Afortunadamente hay dos sitios donde esta "gente" no puede actuar y que no es otro que en nuestro corazón y nuestra mente.
Para ellos, nuestra mejor plegaría no religiosa: "SIEMPRE OS RECORDAREMOS CON AMOR Y AGRADECIMIENTO".

Manqueospese dijo...

Difiero en el concepto de paz bajo cualquier concepto.

Ninguna idea política o religiosa merece el derramamiento de sangre, excepto la defensa legítima de cada uno.

Creo que todos los que pasamos por este blog, pensamos en no iniciar una guerra o matar a otra persona por una idea, pero... ¿qué pasaría si esa persona intenta imponer la suya con violencia?¿Ponemos la otra mejilla? ¿Intentamos convencer con la palabra (ese don tan preciado) a la otra persona que no se atiene a razones?.

Intentaré ir un poco más allá. En el inicio del caso anterior, ¿valdría la amenaza real para defendernos o esperaríamos a ser atacados?

Os puedo decir que no me considero violento (quizás lo sea, no sé), pero en los casos de ataque me defendería y además vería bien que una sociedad se defendiera. Y en el otro caso de amenaza, creo que no pasaría al ataque, pero me mantendría ojo avizor.

No sé si con esto se daría inicio a una guerra, pero creo que llevado al extremo por partes contrarias en un conflicto, quizás fuera el germen de ello.

En la RAE, en su acepción sexta, se define a la paz de esta forma tan bella:
6. f. Virtud que pone en el ánimo tranquilidad y sosiego, opuestos a la turbación y las pasiones.

Quizás sea la alteración de esas pasiones lo que lleva a lo contrario.

Mi oración, se une hoy a vuetras plegarias, para los 192 muertos y miles de heridos y sus familiares.

Saludos.

froiliuba dijo...

Vaya... qué decirte a tí que ya has leido mi post de esta mañana.
¿Qué puedo decir yo hoy que mi corazón está de nuevo llorando?.
Yo no lo entiendo, no lo entenderé nunca ni esto ni mil cosas más.
Ellos se marcharon, pero aquí nos dejaron con su recuerdo, y con sus asesinos a los que yo, no puedo perdornar.

DIÓGENES dijo...

Manqueospese... Arturo... dos visiones humanas, reales, pero ¿se complementan?

¿Es cierto, lo de... si quieres la paz...? ¿O la política del cordero?

Creo, que todo tiene su límite, su punto de no retorno, queramos o no asumirlo. No hace falta poner ejemplos. Todos sabemos cuando no pondríamos la otra mejilla. Lo sabemos, podremos negarlo, pero esa línea existe.

¿Y la venganza?

Muchas cosas al mismo tiempo...

Abrazos... y besos.

Manqueospese dijo...

Personalmente, creo que la venganza no restituye el daño inicial. Sólo empeora las cosas. Me acuerdo de la película "El séptimo día" de Carlos Saura (me acuerdo del hecho en sí, no sólo de la peli). Desborda odio y venganza por los cuatro costados y al final no restituye nada. Al revés, sólo provoca más odio...

De todas formas, te doy la razón... son demasiadas cosas en demasiados humanos, con demasiados pareceres y con demasiadas formas de actuar.

Para mí, lo de Arturo y lo mío, son dos caras de una misma moneda. Normalmente, pensamos como Arturo, pero llegado el momento, quizás actuemos como digo yo.

Saludos.

http://ocio.ya.com/video/
yatv2_video_n_247428_1.html

manuespada dijo...

Desde luego, ninguna idea merece una vida. Sepuede morir por una idea, pero nunca matar por ella.

Lula May dijo...

Incluso morir por una idea es absurdo, Manu, pero bueno, eso sería llevar el debate a otro término. En ningún caso se justifica matar a nadie enarbolando ideas de ningún tipo. Dichoso mundo el de las ideas.

Besos.

p.d. Muy bueno el vídeo, Manqueospese.