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domingo, 10 de febrero de 2008

OTRAS ÁNIMAS...

“Mientras duraba el camino, Alonso narró en estos términos la prometida historia:-Ese monte que hoy llaman de las Ánimas, pertenecía a los Templarios, cuyo convento ves allí, a la margen del río. Los Templarios eran guerreros y religiosos a la vez. Conquistada Soria a los árabes, el rey los hizo venir de lejanas tierras para defender la ciudad por la parte del puente, haciendo en ello notable agravio a sus nobles de Castilla; que así hubieran solos sabido defenderla como solos la conquistaron.Entre los caballeros de la nueva y poderosa Orden y los hidalgos de la ciudad fermentó por algunos años, y estalló al fin, un odio profundo. Los primeros tenían acotado ese monte, donde reservaban caza abundante para satisfacer sus necesidades y contribuir a sus placeres; los segundos determinaron organizar una gran batida en el coto, a pesar de las severas prohibiciones de los clérigos con espuelas, como llamaban a sus enemigos.Cundió la voz del reto, y nada fue parte a detener a los unos en su manía de cazar y a los otros en su empeño de estorbarlo. La proyectada expedición se llevó a cabo. No se acordaron de ella las fieras; antes la tendrían presente tantas madres como arrastraron sendos lutos por sus hijos. Aquello no fue una cacería, fue una batalla espantosa: el monte quedó sembrado de cadáveres, los lobos a quienes se quiso exterminar tuvieron un sangriento festín. Por último, intervino la autoridad del rey: el monte, maldita ocasión de tantas desgracias, se declaró abandonado, y la capilla de los religiosos, situada en el mismo monte y en cuyo atrio se enterraron juntos amigos y enemigos, comenzó a arruinarse.Desde entonces dicen que cuando llega la noche de difuntos se oye doblar sola la campana de la capilla, y que las ánimas de los muertos, envueltas en jirones de sus sudarios, corren como en una cacería fantástica por entre las breñas y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lobos aúllan, las culebras dan horrorosos silbidos, y al otro día se han visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Por eso en Soria le llamamos el Monte de las Ánimas, y por eso he querido salir de él antes que cierre la noche.”

El Monte de las Ánimas de GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER


Caronte es un genio del mundo infernal, barquero del rio Aqueronte cuya misión es pasar las almas al otro lado del rio de los muertos. Éstos en pago, deben pagar su viaje con un óbolo. De ahí la costumbre de meter una moneda en la boca de los muertos en la antigüedad.

Dicen de Caronte, que es muy viejo, harapiento, feo y con un sombrero redondo, brutal con las almas a las que obligaba a remar.

Cuando Heracles bajó a los infiernos, obligó a Caronte a golpes, con su percha, a que él remara. Caronte sufrió el castigo de estar encadenado un año por haber permitido que un viviente penetrará en el reino de los muertos, y regresara.

Heracles regresó de la muerte. ¿Habrá un camino de vuelta? ¿Tendremos que pelearnos con el barquero?¿O existirá una dimensión de fantasmas?

En la cultura moderna el tema de las apariciones simplemente se asocian al miedo, pero, en la tradición popular ánimas, fantasmas y almas en pena, están a la orden del día.

¿Haberlos haylos o haberlos imaginados?

8 comentarios:

manuespada dijo...

En todas las culturas está presente el tema de las apariciones, de las almas malditas, las ánimas que vagan por senderos de dolor. ¿Será porque las verdaderas ánimas somos los vivos, que sufrimos por los muertos? Seguramente.

Ernesto Allende Cafrune dijo...

Creo que está de plena actualidad el asunto de las ánimas.

Benedicto XVI insiste en la existencia fisica del infierno.

Por otra parte, tu post me ha recordado una película con la que pasé un buen rato: El bosque animado.

Me divertía mucho el personaje de "el alma en pena".

Saludos.

DIÓGENES dijo...

Qué buena película Ernesto..

Durante años, el actor que hacía de alma en pena, saliera en la película que saliera, era para nosotros el alma en pena.

Saludos.

Firebrand dijo...

Anima clemens

Palomas lilas entre los alcores,
gemían tus nostalgias inspiradas;
y en las ciénagas, de astro ensangrentadas,

corearon su maitín roncos tenores.
En los castillos y en los miradores,
encendía el ocaso cuentos de hadas;
y aparecía, al son de agrias tonadas,
el gesto oscuro de los leñadores.

Como una buena muerte, sin angustia
durmióse el día, violeta mustia...
En tan propicia media luz de olvido,

naufragaron tus últimos lamentos,
mientras, en los cortijos soñolientos,rebotaba de pronto algún ladrido...

JULIO HERRERA Y REISSIG

Firebrand dijo...

Dice el paisano en el campo argentino: "yo no creo en las ánimas, ¡pero que las hay, las hay!

Anónimo dijo...

Busco a tinkerbell. El cocodrilo me comió la agenda de las direcciones, y necesito darle un mensaje urgente.

EL CAPITÁN GARFIO.

(Uther)

yolanda dijo...

No creo en los fantasmas pero sí en los fantasmones... conozco unos cuantos.
Os recomiendo una buena historia de fantasmas, un libro: "Otra vuelta de tuerca" de Henry James. Una historia muy sutil, como corresponde al tema.

Snowhite dijo...

Creo que fantasmas hay mas bien muy poquitos en España. Creo que son tradiciones que tienen origines celtas y por lo tanto se encuentran mas a menudo en tierras del norte. En el Reino Unido hay fantasmas por todas las partes.

Snowhite