
Estimado Odiseo,
Ya sigo perdido de nuevo en extrañas tierras con extrañas vidas de las que no sabemos qué acontece.
No sé si será como aquel sueño donde Atenea visitó a la princesa Nausicaa, hija de Alcínoo, rey de Esqueria, recordándola la edad casadera que tenía para ser una mujer y hacer lo que toda mujer en una edad determinada tiene que hacerse.
Y digo yo, quién es Atenea, ni alguien, que sea capaz de decir al vecino la edad de crecer, de comer, o de casarse. ¿Acaso hay un guión escrito dónde nos hagan leer nuestras vidas?
Me río yo de semejantes redactores de vidas, que no son suyas.
¿No será que las suyas están destruidas y quieren hacer caer al resto en semejantes males?
No, no le digáis a nadie qué ha de hacer con sus vidas, al menos, dejadles solos en esos menesteres, que el viaje ha de ser largo, y las etapas, no son de nadie.
Dejad que despierte Nausicaa y le pida a su padre un carro con mulas para ir a lavar al río y vosotros, no le digáis a nadie su camino, ni cuando comer, ni beber, ni siquiera cuando casarse, ni menos, engendrar hijos.
NADIE.
Gracias Alena, por leer a Diógenes y hablar de él en el último número, el 45, Enero 2009, de la revista Alenarte
3 comentarios:
Pues tienes razón querido mío, nadie es capaz de decir nada, pero a veces la presión es grande... y es de todos, sin quererlo...
Besicos
¿Sabes si la página de Odiseo funciona bien? No puedo entrar desde hace una semana.
el que mira a los demás para aconsejar, decir, juzgar,... quizás no se atreve a mirarse a si mismo y encontrarse...
hace falta valor para eso y no abunda... es más fácil entretenerse que no sentir (sobretodo el dolor, la frustración,... y también la alegría, el éxito,... que según como tampoco sabemos digerir ni gestionar demasiado...)
así que, ahí estoy, en intentar mirarme a mi misma y tomar MIS decisiones independientemente de lo que piensen, aconsejen, duden,... los demás
y cuesta lo suyo... pero no vamos a desistir por ello, no?
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