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domingo, 1 de febrero de 2009

CARTA VI...





Estimado Odiseo,

Ya sigo perdido de nuevo en extrañas tierras con extrañas vidas de las que no sabemos qué acontece.

No sé si será como aquel sueño donde Atenea visitó a la princesa Nausicaa, hija de Alcínoo, rey de Esqueria, recordándola la edad casadera que tenía para ser una mujer y hacer lo que toda mujer en una edad determinada tiene que hacerse.

Y digo yo, quién es Atenea, ni alguien, que sea capaz de decir al vecino la edad de crecer, de comer, o de casarse. ¿Acaso hay un guión escrito dónde nos hagan leer nuestras vidas?

Me río yo de semejantes redactores de vidas, que no son suyas.

¿No será que las suyas están destruidas y quieren hacer caer al resto en semejantes males?

No, no le digáis a nadie qué ha de hacer con sus vidas, al menos, dejadles solos en esos menesteres, que el viaje ha de ser largo, y las etapas, no son de nadie.

Dejad que despierte Nausicaa y le pida a su padre un carro con mulas para ir a lavar al río y vosotros, no le digáis a nadie su camino, ni cuando comer, ni beber, ni siquiera cuando casarse, ni menos, engendrar hijos.

NADIE.


Gracias Alena, por leer a Diógenes y hablar de él en el último número, el 45, Enero 2009, de la revista Alenarte


domingo, 4 de enero de 2009

CARTA V

Estimado Odiseo,

Tengo ya puesto un pie en esta solitaria orilla…

Y después de soñar los ritos extraños de campanas huecas y frutos de viña, me encuentro solo, esperando el mañana y el después.

Y noto el miedo a lo desconocido a mi alrededor. Porque no son tiempos buenos.

Encontré a un viejo que caminaba hacia la lejanía. Mas, al preguntarle su destino me dijo que era el pasado. Me invitó a pedir a lejanos reyes mi futuro. Y yo quise creer.

El anciano había envejecido con el año y me dijo, que el futuro era incierto, para todos.

La congoja me llevó al error, al de siempre, al no sentir el presente sino imaginar el mañana, tan lejano, tan inquieto, tan impredecible.

El viejo me avisó del nuevo año, y me contó extrañas palabras donde la inquietud estaba presente. Me dijo que los nuevos tiempos ya no hacían soñar, y que el miedo de los habitantes cercanos le hacían rezar a lo desconocido por miedo. Miedo, a seguir viviendo.

Extrañas mantícoras carmesíes que nos deniegan el paso a la felicidad.

Pero, ¿podemos hacer nosotros algo?

Muchas veces las respuestas se encuentran en la sonrisa de los niños y en sus palabras.

NADIE.


miércoles, 31 de diciembre de 2008

CARTA IV


Estimado Odiseo,

A pronto que he dormido varios meses.

Extraña sensación la del adormilado en su mente que se mantiene al margen de las proclamas e infectas emociones que le rodean.

Qué extraña cárcel para algunos es la del onírico, encerrado en sus propias historias, haciéndolas suyas y no de nadie.

Qué extraña libertad para el que odia aquello en que vive y no tuerce, deseando entrometerse en otros mundos sin tener que llegar a la muerte.

Miro la extraña playa y ya es de noche.

Cuando la risa inextinguible y perturbadora que es conocida inunda mis oídos como queriendo devorar mis sanguinolentas carnes.

Oh soberbia Atenea, de qué te ríes, le pregunto.

¡Ah, infeliz!, me contesta. Dónde crees haber despertado sino en un mundo de extraños ritos donde las doce uvas son comidas pensando en los meses venideros. Qué loca temeridad te ha hecho despertar en este día.

Siempre ríes de Euríloco porque te advierte de escondidos males mas, este vez debieras haberle hecho caso.

Aquí no obtendrás honras fúnebres como en los tiempos que luchabas junto a los aqueos ni quizás vuelvas a bañarte desnudo entre cuerpos jóvenes de hermosas trenzas.

Déjame solo en mi infortunio, malvada diosa.

Toca cenar con desconocidos conocidos, de reír bravatas y bromas malas, y de esperar el sonido de los próximos tiempos.

Doce golpes sonarán en mis oídos… doce.

Cierro mis ojos y os deseo, al menos, que vosotros seáis felices donde os encontréis, y si acaso, pongáis una llama para mi regreso.

Y si el placer oculto os interesa en el mundo donde la morada es deseo, aquí os dejo la pócima que os enviará lejos.

http://lasaturnalia.blogspot.com/

Bebedla y disfrutar de la vida… sólo os queda eso.

NADIE.

lunes, 8 de septiembre de 2008

CARTA III


Estimado Diógenes,

Dieciocho días llevaba navegando cuando vi tierra. Mas cuando ya mis pies soñaban con distinto suelo que no fuera de madera vino el de siempre, Poseidón, que con sus mismas tormentas me arrojó a las aguas. No sé si alguna vez viste pasar la muerte en el mar, pero el viejo marinero decía que morir en las aguas era mucho más inhumano. El decapitado muere una vez, más el marinero zozobrado muere dos, una cuando se hunde, y otra ahogado.

Gracias a aquella extraña ninfa marina, Leucotea, y su velo inmortal, logré alcanzar la playa. Por mis propios medios no podría haber estado dos días esperando la orilla y me habría encontrado cansado, casi inerte, o esperando la muerte del suicida.

Aqueos y troyanos morían igual. Aqueos y troyanos, deseaban la muerte de distinta manera, independientemente de sus banderas.

Muchos lamentos he oído pidiendo la salvación, en la vida, entre cuerpos mutilados que yacían en el campo después de la batalla. Algunos también he oído pidiendo que les ayudara a morir.

Dime tu Proteo, a la orilla de tu reino, quién tiene razón, quién puede decidir por su propia muerte.

¿Debemos dejar a Ares y sus leyes de la guerra que decida por nosotros?

¿Debemos dejarnos morir por la ira de los dioses que encendió Prometeo, sin hacer nada?

Es triste ver morir a tu amada, a tu amigo. Muy triste es oír que te pidan la muerte.

Qué fácil es para los dioses el destino.

Cansado estoy ya en la costa de Esqueria, rodeado de olivos y acebuches… una cama de hojas me he hecho.

Cuídate.

NADIE.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

CARTA II




Estimado Diógenes,

Aún me retenía en la isla de la ninfa de las lindas trenzas cuando Hermes entró en la cueva para hablar con la bella Calipso.

Ella no quería dejarme ir y me llegó incluso a prometer la inmortalidad.

La inmortalidad, qué palabra tan recia. Parece que ella misma, por su longitud, ya quiere huir de la muerte.

Hace dos días, yacía yo entre sueños. Lleno el estomago me había dejado caer entre sueños y entre sueños oí su dulce voz. Esta vez no era tan dulce, sino apagada. Me pareció extraño el mensaje, necesité oírlo una vez más, y mi única respuesta fue… voy.

Los amigos son pocos en la vida. Muchos se ponen este nombre ellos mismos, se golpean el pecho y te lo dicen como si de orgullo se tratara. Otras veces, crees tú haberlos encontrado. Pero, en el fondo, amigos, amigos, hay pocos. Tan pocos, que me bastaría contarlos con los dedos de una mano y aún así, me sobraría algún dedo.

Había muerto su padre. Enfermo, sí, como todos lo estamos. Unos más, otros menos, pero en este caso con una de esas enfermedades que el simple nombre te ata de por vida. No, no lo esperaban. Mi amigo descansaba del trabajo, su hermana permanecía ajena al destino, su hermano se había despedido de él por la mañana, y su madre, en unos minutos vio como la respiración se le hacía extraña. Murió de repente, sin nadie quererlo, sin nadie esperarlo.

Estos dos días he estado junto a él. Conozco a mi amigo desde que teníamos cuatro años y creo que entre nosotros siempre ha estado todo dicho. Le he acompañado en silencio cuando ha hecho falta, le he dejado solo cuando pensaba que quería estarlo, le he abrazado, y hemos surcado esas horribles horas donde el tiempo se para y la realidad es ajena para todos hasta que se rompe con la visión de un ataúd.

Ayer, a primera hora de la tarde, navegamos por un sitio extraño. Calles de árboles que dibujan parcelas donde miles de tumbas se acompañan. Qué insólito paisaje.

Mis acompañantes veían muerte por todos los rincones. Yo veía miles de vidas. Vidas que fueron y ya no son. Vidas como las nuestras. Con sus ilusiones, sus sueños, sus pasiones, sus deseos, sus amores… Vidas que se resumían en dos fechas anónimas. Un nacimiento y una muerte.

Tierra, mármol, palas, cuerdas, un sol ciego, sombras de otras cruces… sollozos.

Calipso me promete la inmortalidad si me quedo con ella. Inmortal significa soledad. De que me vale ser inmortal si nadie a mi alrededor se queda.

Le haré caso a Hermes y construiré esa balsa. Me despediré de la ninfa

Y seguiré navegando…

Tú amigo,

NADIE.


http://es.youtube.com/watch?v=fepL7ez06ew

viernes, 29 de agosto de 2008

CARTA I

Calypso and Odysseus.Erich Von Kugelgen.


Estimado Diógenes,

Ha pasado mucho tiempo.

Son varios años ya de ausencia de mi extraña Ítaca. Es un alejamiento no físico, no buscado. Ay, las búsquedas, no entremos ahora en ello. Mi cuerpo ha merodeado como un espíritu desalojado de su ser. El reino era el mismo, la reina, la princesa… las quiero.
Pero el camino invadido por la niebla me anunciaba una ruta sin conocido retorno. ¿A dónde?... No lo sé.

Sólo la Musa que conoce la historia de los hombres, conocerá la mía. Musa conocedora de senderos, de ciudades, de dolores, de talantes y de hombres.

Porque en la insensatez del hombre está su camino y en él sucumbe como víctima de su propio destino. Sí, ya me lo has dicho en ocasiones. El destino lo hacemos nosotros, pero Diógenes, tú lo sabes, hay una parte de él que domina la Musa, hija de Zeus.

Dirás por qué te mando este mensaje, por qué me dirijo a ti, pero es que eres la única persona a la que he conocido durante este tiempo con males semejantes.

Muchos son los que regresan a casa escapando de la guerra y del mar, pero yo no sé ya mi camino. Qué duro es el privarte del regreso.

Preciosa era la ninfa Calipso, diosa de su propia cueva, en cuyas concavidades me retuvo en un principio. Ésto, Diógenes, fue al principio del camino. Calipso era un dulce dama, de grácil estar, bella, estilizada y divina como todas las diosas.

No creo en los dioses, también lo sabes, pero sé que se reunieron para hablar de mi destino. Todos se comparecieron de mí, excepto Poseidón. Nunca me gustaron sus aguas profundas. El hecho de no hacer pie, ya me incomoda.

Cómo culpan los mortales a los dioses, decía Zeus, pero solo ellos por su estupidez soportan los dolores más de lo que corresponde. ¡Cuándo aprenderé Diógenes! Cuándo aprenderé. Cuánto he sufrido por los demás sin importarme apenas mi sustento, cuanto me he quitado, cuanto he dejado sin ver, sin oler, sin sentir, por el hecho de tener en buena vida a mis acompañantes. Sé que ya no lo hago, ni lo haré. ¡Cómo se aprende!.

Dicen que fue a Atenea a quien se le acongojó su corazón endiosado por mi eterna desdicha, y fue la que me miró en aquella isla donde me retenía la hija de Atlante, Calipso. Donde me sujetaba con quejas, dolores, lamentos, depresiones, ansiedades diversas. Donde una vez encadenado no podía escapar, no tenía fuerzas, no sé si la debilidad era manifiesta o era invadida por esa extraña cobardía que nos acompaña cuando no nos atrevemos a romper con algo. ¿Acaso no te pasa? Seguro que tienes algún conocido atado por apegos que no lo son, pero él cree que sí. Esclavo de cadenas que sólo ve él. Pero que en todos nos existen en algún momento. ¡Qué dificil!

Sé que Zeus no me odiaba, no le creo capaz. Pero si existe el que conduce su carro por la tierra, Poseidón, ese sí que me odia. Será por privarle el ojo a su hijo. Será por esos daños que hacemos en la vida y no vemos. Quién es entonces Polifemo sino cualquiera de nosotros. Yo también, como tú Diógenes, habré hecho mucho daño. Lo sé. Pero si alguien se arrepiente de lo hecho y de lo no hecho, soy yo.

Me cuentan que a Ítaca descendió Atenea con sus sandalias inmortales, su lanza guarnecida en bronce y vio a los pretendientes jugar a los dados, esperando. Yo no lo creo, mi princesa me adora, me quiere, y aunque no vea lo que era, sabe que soy yo, que aun estando lejos, estoy junto a ella, siempre.

Ahora, estoy a las afueras del oscuro bosque, y espero a Hermes.

Vendrá…

Tu amigo,

NADIE.

miércoles, 20 de agosto de 2008

...


“La Balada del viejo marinero:

[...] El timonel tenía agarrada la rueda
y el barco se movía, se movía
sin que una sola brisa lo moviera.
Cada marino en su puesto intentaba
tensar los cabos, y no tenía fuerzas:
¡éramos una tripulación difunta, cadavérica!
[...]
Más fuerte y más terrible
seguía retumbando bajo el agua:
alcanzó la nave, dividió la bahía
y, como plomo, la nave desapareció bajo sus aguas
[...]
Aturdido por el ruido aterrador
que cielo y mar estremecía,
mi cuerpo quedó a flote
como quien lleva ahogado siete días
[...] esta alma mía
en medio del mar se sintió muy sola:
tan sola que ni el mismo Dios parecía
estar entre las olas.

(Samuel Taylor Coleridge)”




Dicen que los herejes no son los quemados, ni los perdidos, ni aquellos que se alejan del dogma, sino los que ponen en su boca esta palabra. Pero yo desde hace años me considero un hereje. Hereje de las formas, de la mirada, de la vida en si misma. Soy un hereje de las compañías, del grupo, de la sociedad, de la norma, aunque públicamente elija ser autista.

La singladura está determinada. La bitácora se muestra ante vosotros y el destino, ¿quién cree en el destino?

El otro día leí acerca de mi reciente destino, pero en vez de dejarme en el presente, me llevó al pasado… muy atrás.

http://cuandollegalanoche.blogspot.com/2008/08/los-puntos-suspensivos-de-pendragon.html

Gracias Hisss.

El destino es cierto. Y me veo distinto.

El verano ha traído el resto… recuerdos.

No diré más, todo es conocido. Aquellos blogs, aquellos instantes…

Mi singladura continúa. Mi espíritu queda contigo, Nadie… y quien desee seguirte no tiene más que escribir dos palabras… tu nombre y el nombre de la fiesta de los esclavos… allí estaremos, al menos… algún tiempo.

Besos y abrazos.

Diógenes.

domingo, 29 de junio de 2008

VACACIONES...






Bien, llegaron las vacaciones para mí.

Estaré desconectado de este blog un mes, por lo menos. No podré actualizarlo, entre otras cosas, porque los lugares por donde me moveré no tendrán casi ni posibilidad de acceso.

Muchas cosas han pasado durante estos meses, pero para mí, la más importante es haber tenido un nexo donde poder encontrarnos…

El otro blog perdido también estará parado. Deseo que todos vosotros ya sepáis donde encontrarlo.

Me pareció buena idea la que sugirió Manqueospese, así que dejaré este post abierto para lo que queráis.

También conocéis mis e-mails. Allí podréis dejar vuestra huella.

Os deseo lo mejor. Por supuesto felicidad y sobre todo (je, je…) que no dejéis pasar sin exprimir ninguno de aquellos momentos que no pueden pasar sin más.

Gracias por pasar por aquí.

Besos, abrazos… y felices vacaciones.

miércoles, 25 de junio de 2008

LILIT...


Lilit fue la primera esposa de Adán, anterior a Eva, que abandonó el Edén para instalarse a orillas del mar Rojo junto a Samael y otros demonios.

Lilit es la diablesa que rapta a los niños de la cuna cuando no quieren dormir…

La palabra lil significaba viento, aire, espíritu, y es de origen mesopotámico. Más tarde la adoptaron los judíos exiliados en Babilonia bajo la forma Lilith.

Su leyenda decía:


“Adán y Lilit nunca pudieron estar juntos, pues cuando él deseaba tener relaciones sexuales con ella, Lilit se sentía ofendida por la postura acostada que él le exigía. «¿Por qué he de acostarme debajo de ti? yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual». Como Adán trató de obligarla a obedecer, Lilit, encolerizada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó por los aires y lo abandonó.


Saliendo del Edén fue a dar a las orillas del Mar Rojo. Allí se entregó a la lujuria con éstos, dando a luz a los lilim seres cubiertos de pelos. Cuando tres ángeles de Dios fueron a buscarla, ella se negó. El cielo la castigó haciendo que muriesen cien de sus hijos al día. Desde entonces las tradiciones judías medievales dicen que ella intenta vengarse matando a los niños menores de ocho días, incircuncisos.”


Lullaby… se les canta a los niños para decir adiós a Lilit, más, nunca me la cantéis a mi, por favor… dejad que me lleve.


martes, 17 de junio de 2008

SUBIR A UN AUTOCAR...

Recuerdo a un niño de diez años en el gimnasio de un colegio.

Recuerdo a un profesor repartiendo dorsales…

El sábado competíamos contra otros colegios.

Le tocó el turno a la longitud. Todos saltamos. Y aquel dorsal, como el que se ponían en la tele, le fue entregado. Había saltado más que toda la clase.

El sábado, el autocar, estaba parado frente a su casa. Todos montaron menos él. Sus padres no le dejaron. Era peligroso viajar en autocar. Quizás era un castigo por ser hijo único.

Quince días después hubo de nuevo selección en el colegio. Ese niño volvió a saltar y quedó el primero. Antes de darle el dorsal, el profesor le preguntó: ¿Te dejarán? Él afirmó como el que quiere negar lo imposible. El profesor sabía más que él, pero a pesar de todo, se lo dio.

Llego el siguiente sábado.

El niño se escapó de casa. Cruzó la calle y se encontró con el profesor. No me dejan, le dijo. Tome este dorsal seguro que alguien del equipo lo podrá aprovechar. El profesor le dio una palmada en la espalda. No dijo nada. El chaval volvió llorando a su casa.

…

Mañana mi hija se va de excursión. Va a El Escorial. Han anulado el viaje dos veces por mal tiempo, pero mañana, por fin, irán.

Virginia tiene un brillo en los ojos que refleja felicidad.

Le he dado dos besos, un abrazo, y le he dicho que fuera feliz. Ella me ha sonreído.

viernes, 13 de junio de 2008

EMERITA AUGUSTA...


Ayer cogí un tren…

Me levanté muy temprano y a las 7:40, salida puntual, me senté frente a una dama de ojos azules, con destino a Mérida.

Me compré una bolsa de “chuches” como leí en SATURNALIA y esperé.

Se bajó en Illescas y el único comentario fue a raíz de un pisotón que me dio entres sueños y una sonrisa. Algo es algo. Guardé mis golosinas y me puse a dormitar.

Cuando desperté el paisaje había cambiado. Veía alcornoques y encinas. Muchas, pero que muchas cigüeñas, vacas, toros y algún conejo (No Mus, de los otros…) De esos animales de los que me gustan hasta los andares, ni rastro.

Al llegar a Cáceres, se subió ella. (Digo ella, porque nunca sabré su nombre). Hubo sonrisa por sonrisa, buenos días por buenos días, y nada más.

El paisaje había cambiado. Veía todos cuesta abajo, montes brillantes, lisos, sin estrías… curvas de desnivel que a cada centímetro padecían distintas… algún valle que se descubría por un instante y que volvía a esconderse… fuera del tren, también había cambiado el paisaje.. ays… qué despierto llegué a Mérida.

Bajé del tren, me fui a la Junta, papeleé lo necesario y terminé en media hora.

El puente nuevo estaba ocupado por camiones que pitaban. Se manifestaban ante la Junta. Pensé que si la movida iba en aumento lo mismo conocería las noches emeritenses. Al poco me di cuenta que la ciudad me gustaba. No, no me importaría “emeritarme” (aquí o inventamos todos o tiramos la …) en esta ciudad.

Mi autobús de vuelta salía a las 16:15 y había quedado con un bloguero para comer.

Migas y paletilla asada. Arroz con leche de postre… mmmmmm… sin palabras.

Estuvimos hablando de estrategia, de batallas, de blogs varios y me enseñó algunas de las ruinas que hacen de esta ciudad un destino apropiado para quien le guste la historia. Yo me he apuntado ya un regreso.

Cruzamos el puente romano (impresionante) y al autobús.

Nada, en el autobús, tampoco. Me comí las “chuches” yo solo.

Qué amarga es la vida del viajante…

domingo, 8 de junio de 2008

HUITLACOCHE...


El sábado les invité a comer.

Estuvimos en un restaurante mexicano entre alambres y quesadillas. Aunque quien disfrutó fue mi sobrino Jorge, que se comió un plato con un color extraño a base de Huitlacoche. Se trata de un hongo comestible que es parásito del maíz. En México es una delicadeza culinaria, al contrario que en otras partes del mundo donde se considera una auténtica plaga.

Después hicimos tiempo entre bolas de helado y bañadores. De estos últimos se compraron algunos con vistas a este verano. Qué colorido tienen estas tiendas. Qué minúsculas braguitas hacen por estas fechas. Según mi mujer cada día más pequeñas. Tendré que arreglarme las gafas antes de ir a la playa porque, es cierto.

Recorrimos calles de mi infancia y un poco antes de la hora, al Retiro.

Según caminábamos por las casetas, empezábamos a oír quien iba a firmar esa tarde en la Feria. Hasta mi hija dijo que habían dicho mi nombre.

Una carpa aún vacía y una inmensa cola, anunciaban la firma de Carlos Ruíz Zafón.

Más adelante repartían globos… caramelos… propaganda…

Al fin, llegamos a nuestro sitio.

Estuvimos dos horas. Fue agradable. Pude saludar a mucha gente y firmar algunos libros.

Espero Desirée (que nombre tan bonito) te guste mi libro. Será una de las lectoras más jóvenes, sin duda.

Deseo también que un desconocido dramaturgo que había aparcado su obra, se anime después de nuestra conversación, y la mueva, y se la publiquen, y la representen. Me gustará ir un día, al teatro, a verla.

Al final de la hora, me pude aventurar a otra caseta, casi enfrente, donde firmaba un buen amigo, Ramiro Calle. Me dedicó su “Ingenieria emocional”. Libro que junto al “Manuscrito secreto del Fáquir” viajará conmigo este verano. Recordamos viejos tiempos y nos prometimos uno de esos cafés que nunca podemos tomarnos por las prisas, para cuando nos viéramos.

Os agradezco, de verdad, a todos aquellos que me permitisteis conoceros ayer. Sin duda, un buen consejo que me dieron hace unos días en este blog lo pude llevar a cabo. Estuve hablando sí, pero también escuché mucho, y también, aprendí.

Estamos ya casi a mediados de Junio. Me siento cansado después de un año revuelto.

Necesito parar. Asentarme de nuevo. Y ver qué camino tomar.

Brazacorta me ayudará a ello. Lo sé.

lunes, 2 de junio de 2008

LA VISITA...

Dios mío… estoy muy nervioso.

Esta noche se volverá a colar en mi casa ese extraño animal. No puedo más, no lo aguanto. Es una sensación de terror. El individuo, encima, es un noctámbulo.

Ya ha venido varias veces y aunque sé que pasará por delante de mi puerta y a mí no me molestará, temo que en el último momento cambie de opinión y venga a hacerme una visita.

No puedo soportar esta tensión. No puedo quedarme esperando a que aparezca, porque lo que es seguro es que aparecerá.

En una paranoia sin sentido, pero desde el día que se convirtió en realidad, tengo pesadillas, sufro de su llegada. No puedo más.

Tenéis que ayudarme.

Os ruego que os quedéis conmigo velando armas. Me da miedo que el resto de la familia se dé cuenta de mi terror. He simulado que barría mi habitación por el simple hecho de dejar olvidada la escoba junto a la puerta.

Debéis socorrer mi miedo.

Yo, solo, no puedo. Quiero huir, pero no debo. Soy el padre de familia, soy el último que debe infundir terror al resto. Debo dar ejemplo… pero estoy acobardado, no puedo... ¡No puedo!

Cuando mi mujer duerma, dejaré a mi hija a su suerte, me esconderé bajo las sábanas y esperaré el despertar de un grito.

Mi hija será la primera en anunciarlo.

El señor Pérez vendrá irrefutablemente. No puedo evitarlo. Estoy perdido.

No sé si volveré por aquí.

…………………………………………………………………………………

P.D. Y menos mal que viene, pardiez, es un pesado.

Dos días llevamos llamándole, porque la paleta colgaba y no caía. Mi hija no comía. Purés, sopas con pajita… qué ganas de agarrarle el diente retorcido para ponérselo en la mano y comiera como es debido.

Hoy la hemos llevado al dentista. Ni cerraba la boca la condenada, ni articulaba palabra (y ya es milagro)… solo babeaba.

La dentista ha agarrado una barra de algodón manchada de un líquido y con dos dedos ha tirado.

¡Ya está! Ya lo tenemos aquí, puedes estar tranquila.

¿Tranquila? la hemos dicho. ¡Tranquilos nosotros! Que ya está bien.

Cosas de padres.

jueves, 29 de mayo de 2008

LA FERIA DEL LIBRO...


Mañana se inaugura la Feria del libro de Madrid, en el Retiro.

Desde que pude acercarme a ella me gustaba perderme entre sus casetas, leer el nombre de las librerías, de las editoriales, buscar entre las páginas de un libro entreabierto dónde poder perderme… Viajes, historia, novelas, mitología…

Primero la recorrí con mis amigos, más tarde con mi mujer y últimamente también con mi hija…

Me gustaba mirar esos carteles donde ponía ese: Hoy firma… y aprovechaba la ocasión para obtener alguna obra con un signo especial, con una dedicatoria al principio que años después me encanta todavía leer.

Conseguí que varios autores famosos me dedicaran algún libro. Y entre todos, por la conversación que tuve con el autor, el que recuerdo con mucho agrado, es un ejemplar de “Historia de una escalera” que me dedicó don Antonio Buero Vallejo. El recuerdo fueron sus palabras. Todavía las escucho...

Este año, para mí la Feria tiene algo especial. Además de pasear por ella como deseo hacer, algún día estaré dentro de alguna caseta, firmando algo que yo he escrito.

Se me hace grande y a la vez, extraño.

Me han dicho que puedo elegir el día con decirlo con otro de antelación, pero todavía no sé cuándo iré. Es muy probable que sea el sábado 7. Ya veremos.

De cualquier forma y como me encuentro entre amigos, os diré que un familiar y una bloguera que nos leen, quieren que una de estas tardes quedemos para tomar una cerveza. Durante estos días, al salir del trabajo, pasaré casi a diario por la feria. Así que, sin ninguna obligación, si alguien se apunta a esa cerveza, no tiene más que mandarme un correo. Estaré encantado de conoceros y hablar del blog, del Retiro o de lo que fuera…

Ahora os dejo con un texto que alguno ya habréis leído… es parte de una historia más larga que dejó de ser un sueño hace unos meses:


“(...)Entre todas las casetas, algunas tenían premios especiales,
tesoros escondidos que algún alma caritativa, al verse rodeada
de niños, sacaba de alguna caja: globos, gorras de papel y,
sobretodo, sobretodo, alguna pegatina que, colocada en algún
cuaderno o en algún libro, diferenciaba al día siguiente en clase
al que había recorrido y al que no había recorrido la feria.

Muchas veces, en las casetas, los libreros colocaban los ca-
tálogos a la vista, a mano, en primera fila, y ante nuestras inter-
minables preguntas, aun siendo siempre las mismas, contestaban
con un: «Sí, puedes coger uno de ese montón».

Cuando terminaba la cacería, digo el recorrido, corríamos a
buscar algún banco escondido en la antigua Casa de fieras o en
los jardines de Cecilio Rodríguez, y en un acto de superación
entre nosotros nos enseñábamos nuestras recompensas.

Un día, de los muchos días nublados que se anuncian en la
feria, de esos que al poco convierten en un barrizal las tierras y
encharcan los duros surcos del suelo, estábamos dos de mis
amigos y yo recorriendo las casetas, buscando ya con una bolsa
nuestros deseados catálogos. De repente, un enorme trueno
sobre el parque anunció lo que se nos venía encima. Unas
enormes gotas mojaron el suelo, y los tres empezamos a huir
en dirección a la salida, pero no sin antes, a la carrera, repetir la
eterna pregunta en alguna caseta y escuchar la casi siempre res-
puesta de «sí, puedes coger uno». La gente con algún librero
conocido se guareció en las casetas, el público corrió hacia la
calle de Menéndez Pelayo y nosotros, una vez ya casi en la salida
del parque, nos despedimos emplazándonos a vernos después
del diluvio.

Cuando llegué a mi casa, ya iba empapado. Abrí la puerta;
estaba solo y me fui a mi habitación. Los truenos y el ruido del
agua, al golpear ventanas y suelo, era ensordecedor. No había
casi luz, la tarde era noche. Me senté en la cama, con la bolsa
llena de catálogos a mi lado, y empecé a sacarlos…”


http://es.youtube.com/watch?v=X4YbwUj72X0

martes, 27 de mayo de 2008

101...

101 era el número de una habitación ficticia dentro del Ministerio del Amor en la novela “1984” de Orwell.

En esta habitación, los sospechosos eran sometidos a tortura con aquello que les diera más terror. El fin era destruir dentro de cada persona aquello que les impedía amar al Gran Hermano.

El edificio del Ministerio del Amor no tiene ventanas y en el interior hay siempre luces encendidas por lo que también se le conoce como el lugar donde no hay oscuridad. Es la herramienta que tiene la sociedad de moldear al individuo.

Aun siendo una forma directa de formar al individuo, ¿no veis cierto paralelismo con la forma en la que nos intentan moldear en nuestra sociedad?

Antes de que Manqueospese me llame al orden, no puedo evitar recordar que 101 también es un álbum en directo de Depeche Mode que grabaron en Pasadena (California). 101 es el número de presentación en la gira.

Strangelove es una canción de Martin L. Gore que aparece en este disco y que hoy quiero recordar.

http://www.youtube.com/watch?v=BA0E6NChAU8



There´ll be times
When my crimes
Will seem almost unforgivable
I give in to sin
Because you have to make this life livable
But when you think I´ve had enough
From your sea of love
I´ll take more than another riverful
And I´ll make it all worthwhile
I´ll make your heart smile
Strangelove
Strange highs and strange lows
Strangelove
That´s how my love goes
Strangelove
Will you give it to me
Will you take the pain
I will give to you
Again and again
And will you return it
There´ll be days
When I stray
I may appear to be
Constantly out of reach
I give in to sin
Because I like to practice what I preach
I´m not trying to say
I´ll have it all my way
I´m always willing to learn
When you´ve got something to teach
And I´ll make it all worthwhile
I´ll make your heart smile
Pain will you return it
I´ll say it again - pain
Pain will you return it
I won´t say it again
I give in
Again and again
I give in
Will you give it to be
I give in
I´ll say it again
I give in
I give in
Again and again
I give in
That´s how my love goes
I give in
I´ll say it again
I give in

viernes, 23 de mayo de 2008

100...




Fue un miércoles 26 de septiembre cuando volví del Registro de la Propiedad intelectual después de presentar un manuscrito. El siete de marzo se había convertido en un libro…

Ese miércoles también me embarqué en una aventura como un argonauta más, tirando la piedra muchos días sobre los temas que iban aconteciendo o bien se me iban ocurriendo…

Hace ya cien post desde aquel inicio.

Y sin duda, si he llegado hasta aquí no ha sido por mí, sino por el aliento que imaginaba al sentiros cerca, con vuestras visitas, con vuestras opiniones.

Sin todos vosotros esto no habría sido un blog.

Es agradable encontrar a conocidos de otras guerras, de otras batallas, de otros mundos… visitantes de blogs ya lejanos, de poblados perdidos, personas que en algunos casos he tenido la suerte de conocer.

Hace poco leía diálogos de antaño, donde alguno de vosotros participaba. Es una extraña sensación. Sensación feliz, eso sí.

Me gustaría nombraros a todas, a todos, pero tengo miedo de dejarme a alguno en el olvido…

Diógenes, a pesar de todo, ya no es lo que era. Se ha convertido en un personaje público: más educado, a veces menos cínico, y muchas menos irónico. Esto le ha llevado a cambiar su himatión y a navegar por otros mundos donde reinan los esclavos en la fiesta del hijo menor de Urano y la vieja Tellus. Bien, no sé lo que aguantaré. Eso mismo dije hace cien temas… pronto vendrá el verano y al menos un mes os abandonaré, aunque pueda dejar mi huella desde algún que otro escondrijo.

Os doy las gracias a todos.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

Y como tampoco es cuestión de felicitaros un cumpleaños que no es, dejadme que os felicite un no cumpleaños.

http://es.youtube.com/watch?v=vREirMXu41Y

miércoles, 21 de mayo de 2008

FE...

Había entendido que la credulidad se conseguía con los años.

Pensaba que era algo lejano para los jóvenes hasta que conocí algunos que me decían tener cierta fe.

Yo, también, en algún momento tuve fe en algo. Pero era una fe hipotética que nacía de algo muy humano, el deseo. Deseaba que existiera algo que nos hubiera creado, deseaba que existiera algo después, pero… según he ido conociendo la vida, al contrario que la credulidad de los demás, yo, he ido perdido la fe en casi todo. Y eso me hace aferrarme a minúsculos momentos donde la esperanza, la voluntad o la creencia sean incapaces de invadirlos.

Decía Chéjov, que “un perro hambriento sólo tiene fe en la carne”… ¿no será la fe eso?

Otras veces me han presentado la fe como un comodín eficaz, un oráculo donde siempre existe respuesta, una solución a todas las sinrazones, una contestación utilizada por aquellos que no saben qué contestar. Es cómo lo que decía Nietzsche “tener fe significa no querer saber la verdad”, pero yo incluso le preguntaría a Nietzsche: ¿qué es la verdad?

Tienes que tener fe, me decían… tienes que tener fe… repetían cuando la vida me abofeteaba… y yo sentía envidia, porque no podía.

Al menos, si me quedaba mirarles a los ojos, y compartir lo que Tagore dijo: “la fe engaña a los hombres, pero da brillo a su mirada"

lunes, 19 de mayo de 2008

VIAJE...

“He visto cosas que ustedes los humanos no creerían...
Naves de ataque en llamas sobre el hombro de Orión.
He visto rayos de mar centelleando en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser.
Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.Hora de morir.”
Roy Batty en Blade Runner



El caso es que yo estos días he visto cosas que no veía…

Calles solitarias, casas vacías de ancianos que ya no están, pueblos que se abandonan en la nada, que dejan de latir… soledad.

Inviernos que se llevan almas, que traen enfermedades que castigan gente lejana pero querida…

También he visto cielos nocturnos desconocidos, nubes de muchas formas, caminos de bicicleta, agua en forma de manteles rayados, varios arco iris, una perra pariendo, cachorros y risas de niños al mismo tiempo, cuatro agricultores celebrando San Isidro en medio de una partida de tuta…

Y luego gente que se preocupa por idioteces, por sinrazones de la vida, por creerse eternos y pensar que pueden tener y tener, por ser idiotas de la materialidad que si no están a punto de dejar, dejarán…

Y vosotros, ¿habéis visto estos días alguna cosa que no veíais?


miércoles, 14 de mayo de 2008

APUS APUS...


Hay épocas del año marcadas por un hecho especial… hoy llueve, pero ayer… me fijé que ya habían llegado esos gritos en el cielo que me traen un recuerdo.

Todos los años, por esta época, mientras me perdía en apuntes y libros, y sentía ya la presencia inmediata de exámenes, junto al buen tiempo, oía el ir y venir de estos pequeños gritos en el aire de Madrid.

Alas amplias para su cuerpo pequeño, cola en forma de horquilla y un extraño comportamiento. Dicen que viven, copulan y duermen en el aire… Son los vencejos. (No confundir con pendejo, palabra que utilizaba mi madre para referirse a aquellos niños que se las daban de adultos y les faltaban muchas vueltas. Lo decía de forma cariñosa. Y no hay tampoco que confundir con la misma palabra que sirve como insulto al otro lado del mar)

Los vencejos sólo bajan al suelo para anidar y tener a sus polluelos. Y estos, una mañana, sin aprendizaje, emprenden el vuelo para no volver.

Una vez en el pueblo, tuve uno en mis manos… Si alguna vez caen al suelo, son torpes para volver a remontar el vuelo. Aquel día, lo cogí entre mis manos y lo lancé al cielo, de vuelta a su mundo.

Me gusta escuchar el ruido de este pájaro del diablo, como les llaman algunos, me indica que el invierno ha pasado, los días son más largos, y las vacaciones se acercan…

lunes, 12 de mayo de 2008

SUSURROS...

Susurro…

Sonidos de amor al oído… sonidos de secreto… sonidos profundos… sonidos ocultos para el resto…

Un susurro es un mensaje al oído, un sólo te quiero a ti, una forma de que mis palabras sean sólo tuyas…

Murmullo de mensajes, pequeño brote de palabras, ¿quién nunca no ha susurrado?

Señales que a la vez que se oyen aumentan las pupilas o hacen nacer una sonrisa.

Quiero susurrar siempre, dejar mis palabras sin distancia, hacerlas sólo suyas para siempre.

¿Acaso no os gustaría susurrar a alguien lo que no os atrevéis a gritar?

(Decir al oído palabras que harán brotar, tu risa).




RADIO FUTURA

“Semilla negra”

Ese beso entregado al aire es para ti
Fruta que has de comer mañana.
Guarda la semilla porque estoy en él
Y hazme crecer
En una tierra lejana
Si me llevas contigo
Prometo ser ligera como la brisa
Y decirte al oído
Secretos que harán brotar tu risa
Esos ojos detrás del cristal
Son dos negros cautivos cruzando el mar
Por la noche estaré sola en la selva,
¿qué voy a hacer Esperando a que vuelvas?
Si me llevas contigo
Prometo ser ligera como la brisa
Y decirte al oído
Secretos que harán brotar tu risa
Yo tengo un pensamiento vagabundo,
Voy a seguir tus pasos por el mundo.
Y aunque tú ya no estás aquí
Te sentiré
Por la materia que me une a ti,
Por la materia que me une a ti,
Por la materia que me une a ti...