
“La Balada del viejo marinero:
[...] El timonel tenía agarrada la rueda
y el barco se movía, se movía
sin que una sola brisa lo moviera.
Cada marino en su puesto intentaba
tensar los cabos, y no tenía fuerzas:
¡éramos una tripulación difunta, cadavérica!
[...]
Más fuerte y más terrible
seguía retumbando bajo el agua:
alcanzó la nave, dividió la bahía
y, como plomo, la nave desapareció bajo sus aguas
[...]
Aturdido por el ruido aterrador
que cielo y mar estremecía,
mi cuerpo quedó a flote
como quien lleva ahogado siete días
[...] esta alma mía
en medio del mar se sintió muy sola:
tan sola que ni el mismo Dios parecía
estar entre las olas.
(Samuel Taylor Coleridge)”
[...] El timonel tenía agarrada la rueda
y el barco se movía, se movía
sin que una sola brisa lo moviera.
Cada marino en su puesto intentaba
tensar los cabos, y no tenía fuerzas:
¡éramos una tripulación difunta, cadavérica!
[...]
Más fuerte y más terrible
seguía retumbando bajo el agua:
alcanzó la nave, dividió la bahía
y, como plomo, la nave desapareció bajo sus aguas
[...]
Aturdido por el ruido aterrador
que cielo y mar estremecía,
mi cuerpo quedó a flote
como quien lleva ahogado siete días
[...] esta alma mía
en medio del mar se sintió muy sola:
tan sola que ni el mismo Dios parecía
estar entre las olas.
(Samuel Taylor Coleridge)”
Dicen que los herejes no son los quemados, ni los perdidos, ni aquellos que se alejan del dogma, sino los que ponen en su boca esta palabra. Pero yo desde hace años me considero un hereje. Hereje de las formas, de la mirada, de la vida en si misma. Soy un hereje de las compañías, del grupo, de la sociedad, de la norma, aunque públicamente elija ser autista.
La singladura está determinada. La bitácora se muestra ante vosotros y el destino, ¿quién cree en el destino?
El otro día leí acerca de mi reciente destino, pero en vez de dejarme en el presente, me llevó al pasado… muy atrás.
http://cuandollegalanoche.blogspot.com/2008/08/los-puntos-suspensivos-de-pendragon.html
Gracias Hisss.
El destino es cierto. Y me veo distinto.
El verano ha traído el resto… recuerdos.
No diré más, todo es conocido. Aquellos blogs, aquellos instantes…
Mi singladura continúa. Mi espíritu queda contigo, Nadie… y quien desee seguirte no tiene más que escribir dos palabras… tu nombre y el nombre de la fiesta de los esclavos… allí estaremos, al menos… algún tiempo.
Besos y abrazos.
Diógenes.



