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jueves, 3 de abril de 2008

DÓNDE...

Llega el fin de semana.

Aquella lámpara olvidada se encuentra llena de polvo, deslucida, relegada a un rincón de nuestra alma. Somos capaces de pararnos, de detenernos en esta vida alocada. Buscamos un paño limpio, cogemos la lámpara del asa, y la lustramos con esmero, con ganas, sabiendo que es nuestro sueño y podemos imaginar lo que queramos. Mientras el polvo va desapareciendo, un extraño gas empieza a salir de la lámpara por su boca casi cerrada. El gas se hace más denso, más opaco, más inquietante, y en un momento se va creando una figura que adivinamos. La silueta de un ser, se imagina. Un ser volátil y a la vez sólido, con grosores y formas que lo humanizan, a la vez que se llena de tonos. Apreciamos que sin llevar un alfanje colgante si viste como en Oriente. Bajo un turbante, una tez oscura. Sobre la cara, una dibujada perilla. Y de repente, sus ojos cerrados se abren y miran. Se fija en los nuestros y dice:

Soy el genio. Me has despertado, y por ser el día de tu Venus, a la que las gentes del Norte llaman Freyja, te concedo un deseo… el deseo de viajar.

Imagina que puedes ser Odiseo, pero no para encontrar su Ítaca sino para perderte, para realizar el viaje que sueñas.

Da igual que sea a un castillo, un festival de música, un concierto, ruinas sagradas, a un restaurante, una catedral, un museo, una isla paradisiaca…

Piensa si quieres ir solo o con una deseada compañía. Como puedes pedir, pídelo.

Ahora bien, si eres de los que te deprimes los viernes. De los que están mejor y son más felices en el trabajo que cualquier otro sitio. Yo te maldigo. No soy tu genio, y por tanto no mereces nada, porque tu vida ya está esclavizada. Perteneces al Sultán de las Cadenas, el que utiliza lo no importante para martirizarte, el que te niega la vida y te hace no vivido. Tu alma ya tiene dueño.

Sí… sí… critícame lo que quieras porque me da igual. Nada tienes y nada tendrás, porque ya has elegido.

Pero si eres del resto, de los que sueñan, de los que aman, de los que desean, de los que la ilusión no es una palabra desconocida. Soy tuyo, dime… ¿Dónde te llevo?


* * *



Diógenes elige un viaje a una ciudad. Pero a esta ciudad quiere llegar en barco. Quiere verla aparecer en el horizonte como si fuera el pirata de Espronceda. Ver como emergen los seis alminares majestuosos de la mezquita del Sultán Ahmed enfrente de la Iglesia de la Divina Sabiduría.

martes, 1 de abril de 2008

DESAYUNOS...



Desayuno sobre la hierba, Edouart Manet


Me he tirado años desayunando un tazón de Cola-Cao a palo seco. Cuando me despierto necesito de un buen rato para que mi estómago exija un acopio alimenticio, pero como uno siempre se levanta con el tiempo pegado a la sombra, siempre he preferido robarle minutos al desayunar mejor que al sueño.

Ahora bien, no me deis tiempo, no me dejéis una media hora entre el despertar y el empezar… y otra media para desayunar a gusto, como en vacaciones, porque entonces, me pondré como el Kiko (famoso gitano de los años 40 del siglo pasado que tuvieron que ingresarle por un atracón de gambas).

Dicen que los mediterráneos desayunamos poco y duramos más, y también dicen que los anglófonos siempre lo hacen copiosamente por el tipo de vida…

Los desayunos tienen bandera de coletilla.

El desayuno español está a la vista: Chocolate con churros, cafés con bollería, carajillos para el invierno, porras, galletas, magdalenas, pan con aceite, pan con tomate, leche con gofio, estos últimos con zona determinada.

El desayuno francés es más “olalá”: croissants, brioches y baguettes, mojado con su café au lait.

Los ingleses te cambian el café por el té, pero lo complementan con huevos, bacón, salchichas, cereales y más particularmente su porridge. Si hay hambre, judías con tomate.

Los alemanes se acompañan de sus panes brötchen, que una vez abiertos los rellenan de huevo duro, embutidos, quesos, mantequillas y mermeladas.

En Argentina desayunan su mate, en Colombia les gusta “tomarse los tragos”, bebiendo café muy puro en ayunas. En la República Dominicana, trituran plátanos verdes con mantequilla. Y en varios países asiáticos, el desayuno es un plato de comida más, sin diferenciarlo de la comida o la cena.

Hubo también quien desayunó con diamantes… deseando una tienda de joyas de las 5ª avenida y conociendo al autor de un solo libro y con la máquina de escribir sin apenas tinta.

http://es.youtube.com/watch?v=_aU02NIFdQM&feature=related

¿Sois vosotros de desayunos fijos? ¿Os gustaría que os despertaran con esa canción?

lunes, 31 de marzo de 2008

FATALIDAD...

Ananké, satélite de Jupiter

Muchas veces las aguas del rio vienen imposibles, son amargas y graves, salvajes y distintas y no podemos hacer nada.

Hay ciertas aguas a las que no podemos oponernos, como decía el abate Fauchelafleur en El barón rampante de Italo Calvino. Al agua que no podemos oponernos dejarla correr, decía.

Curioso libro en el que se habla de la vida de Cosimo Piovasco, barón de Rondó, el cual en un gesto de rebelión, se fija una voluntaria y difícil regla que sigue hasta las últimas consecuencias, ya que sin ella él no sería el mismo ni para sí ni para los otros.

Ananké, decían los griegos al suceso inevitable que derivaría en el latino fathum.

Borges y Joyce, los dos poetas, los dos enamorados de la Odisea. Los dos soñaron con ser Ulises unidos a la fatalidad de la lengua. Borges que se refirió al tango querendón, alegre, sencillo y travieso en los inicios. De nuevo la fatalidad.

Y que mejor fatalidad, aquella de la que habla un tango.






Fatalidad, de Julio Jaramillo.

Nocturno de celaje deslumbrante
tu encanto rememoro a cada instante
romance del momento en que vivieras
con el alma iluminada, descubriendo en tu mirada
un amor que nadie tuvo para mi
aunque aciago el destino, dividió nuestro camino
y angustiado para siempre te perdí.

Fatalidad signo cruel, en su rodar se llevo
el más valioso joyel que tu querer me brindo
el calor permanente de un cariño,
que ávido como un niño de ti tanto espere

Porque te fuiste mujer, como un sueño fugas
dejando en todo mi ser una ansiedad pertinaz
ahora espero en las noches tu regreso
al sitio donde un beso fue chispa de mi fe

Estrella fugitiva de mi anhelo
me lleva por desconocido cielo
detente no me robes la alegría
sin tu influjo iluminoso, mi existencia es un destrozo
oh gitana son tus ojos mi guion
no te apartes del camino, bella luz que me ilumina
oh gitana mi nocturno de pasión

Porque te fuiste mujer, como un sueño fugas
dejando en todo mi ser una ansiedad pertinaz
ahora espero en las noches tu regreso
al sitio donde un beso fue chispa de mi fe

http://es.youtube.com/watch?v=W5pmD1BAQgw&feature=related


Y digo yo, ¿existe la fatalidad?

jueves, 27 de marzo de 2008

CARLA...

Sin entrar en oscuros intereses de futuros, o en ideas maquiavélicas llevadas a cabo por una mente refinada, imaginemos… una playa en verano.

Un individuo recorre la orilla, descalzo, unas veces dejándose mojar por el agua de las olas que mueren y otras pisando la arena caliente, utilizando esta combinación de sensaciones como el que come una tarta caliente mezclada con helado de vainilla.

El deleite visual es manifiesto: el mar, un horizonte precioso, una costa no muy poblada aún verde en sus alturas, gaviotas, barcas de recreo… Unos pechos desnudos a un lado. Unos pechos desafiantes que se le vienen de frente para en el último momento echarse a un lado cuando se cruzan. Unos pechos boca arriba, tumbados, algo difuminados por la postura de un cuerpo que descansa, pezones sonrojados por el sol, y no sonrosados. Unos pechos, también al lado, éstos más grandes, más… enormes, y no ya difuminados, sino extendidos tanto, que se desparraman a ambos lados del cuerpo de la dama hasta tocar la toalla donde descansa.

En fin, pechos y más pechos, cuerpos al fin y al cabo.

En el paseo se pierde en otras miradas, no sólo en pechos. Hace ya tiempo que la costumbre dejó a un lado el morbo de la mirada. Ya no se altera nadie por un desnudo, por unos pechos.

Pero de repente, ocurre. La mirada perdida, encuentra. Sus ojos se cruzan con otros ojos, bajando después con un rápido e inconsciente recorrido por un cuerpo, por unos pechos… perdón, por “los” pechos. Ya no son "unos" pechos, son "los" pechos de su compañera de trabajo, la que tiene todo el año al lado. O los de su vecina, con la que se cruza todos los días en la escalera. O los de la viajera de la misma hora, la de todos los días, con la que coincide en el metro.

La situación ya es extraña. Él intenta disimular su asombro, hacerlo natural, pero su mirada forzada en no mirar le lleva a titubear en su saludo. Ella directamente tapa con sus brazos la parte que puede de sus hermosos pechos, sonrojada.

La diferencia está marcada. No son lo mismo "unos" pechos… que… "los" pechos.

Algo parecido le pasa a gente conocida.

- ¿Has visto a “la” Carla desnuda? ¿Te has fijado?
- Ya me fijé, les digo. Hace años que recuerdo haberla visto. ¿Y?
- Es que la primera dama de Francia no puede ir en pelotas.
- ¿Ah, no? ¿Y eso dónde lo pone? Además no es que ahora vaya desnuda, es que iba hace muchos años. Era modelo. No le veo ningún problema. Como si se quiere desnudar ahora públicamente.

Acaso un bombero no puede ser después modelo. O una jueza convertirse en una stripper…

Pobre. Nadie o casi nadie se había fijado en Carla. En UNOS pechos. Pero ahora, son LOS pechos. Y claro, no es lo mismo.

Ay Carla… mmmmm… Carla.

http://es.youtube.com/watch?v=cNqTH3mb314&feature=related

Buen finde…

martes, 25 de marzo de 2008

LA RAZÓN NO EXISTE...

Jacob Jordaens (1593-1678)




No entiendo la obligación que en ocasiones nos imponemos.

Solemos meternos en las mismas aglomeraciones que los demás sólo por el hecho de poder decir que hemos estado. Eso sí, discrepamos, criticamos, nos mostramos disconformes, pero el paso de ir a ese lugar es sólo nuestro.

Solemos en ocasiones vestir aquello que los demás visten, sólo por el hecho de estar de moda, aunque nos disguste en el fondo y no vaya con nosotros. A pesar de eso, también lo criticamos.

Solemos criticar acciones ajenas, a la vez incluso imitándolas, como hipócritas no de los demás, sino de nosotros mismos.

Somos animales de costumbres impuestas, copiándolas y haciéndolas nuestras.

¡No vuelvo a venir a esta playa en Semana Santa! ¡No hay más que gente! Pero al año siguiente, volvemos.

¡No vuelvo a leer este periódico después de leer lo que he leído! Pero se vuelve a leer.

¿Es tan difícil ser consecuente con lo que pensamos? Muchas veces no. Muchas veces tomamos una decisión y necesitamos hacerla pública, pedimos un amparo, una palmadita en el hombro, y un apoyo tan necesario, que si no lo recibimos nos sentimos huérfanos.

¿Necesitáis cuando volvéis a casa y cambiáis de camino, el beneplácito del primer transeúnte con el que os crucéis?

Cuando uno se intenta justificar con una acción es que la inseguridad le invade. Cuando uno busca apoyos en otras palabras si está escribiendo algo, es que las suyas no las lee con convencimiento, con el aplomo de sentirse uno mismo, consigo mismo.

Somos libres de ir, de venir, de no ir, de no venir, de leer, de no leer, de entrar, de salir, siempre que el respeto a los demás no lo impida. Pero, por favor, si lo hacéis no os justifiquéis.

Llevo escribiendo en este blog hace tiempo. Lo hago porque así lo deseo. El día que no lo desee no lo haré. Es sencillo.

El fin inicial de este blog fue no perder unos contactos con gente que había conocido en otros sitios. Gente muy especial, con la que tengo afinidades y discrepancias, pero el hecho de verlas, aunque sea de vez en cuando, me anima, me recuerda otros tiempos, y me agrada compartir ideas, enfrentarlas… leerles, saber que están, que existen, que son…

El resto ha venido sólo. He intentado tocar ciertos hilos, nunca con la pretensión de estar en lo cierto, sino con la convicción que quien deseara, corregiría y mostraría su opinión. He intentado que fuera un foro de todos.

En cuanto a la mención de los halagos, quien me conoce sabe que no me hacen falta para moverme. No, no me hacen falta. Y muchas veces he hablado de ello, de los adjetivos que me imponen, y que tan mal llevo. No voy a volver a lo mismo.

Y no hay más. Sólo eso.

Ya dije hace tiempo que la libertad de leer el blog o no leerlo, de entrar o no entrar es de cada uno. Los gustos son muy extensos, tanto que incluso yo tengo los míos. Hay cosas que leo y hay otras que no leo. Pero no confundamos las opiniones con los gustos, con el “cómo me gustaría que fuera”… El gusto es de cada uno y no necesita justificación pública. Las opiniones a favor o en contra, son opiniones, y siempre que se amparen en el respeto y las buenas formas, siempre son bien recibidas, entre otras cosas porque la razón, no es potestad de nadie, y los puntos de vista distintos son siempre enriquecedores para todos nosotros.

Ahora bien, si este blog se hunde por aburrido, por falta de interés, dejadme que sea egoísta y cínico, y siga haciendo con google, o sin google, con citas o sin citas, lo que me guste hacer, lo que me de la gana. Y si se hunde o nos aburre algún día, o si veo que no nos dice nada, al fin y al cabo, no molestará ya a nadie que haya dejado de entrar aquí.

Que el que escribe para ser seguido, malo, os lo digo yo. Sólo quiero escribir para compartir. El resto no lo busquéis, no está en este blog, ni en mí.

No perdáis el tiempo en un blog si lo consideráis cerrado, si no os dice nada. Yo no lo hago con los que no me dicen nada, no puedo compartir algo, o simplemente… no me gustan.

Es fácil, os lo aseguro. Pero no busquéis otras razones.





"La razón no existe por naturaleza, es exclusivamente fruto de la decisión”

KARL JASPERS

domingo, 23 de marzo de 2008

MUS...

Jugador1- Mus.
Jugador2- Hasta allí.
Jugador3-No quito mano.
Jugador4-No hay mus.
J1- Paso.
J2. Envido
J1-No quiero.
J3.No quiero.
J1.Paso
J2-Paso.
J3-Paso.
J4. La chica se saca sola.
J1-Pares.
J2.Llevo.
J3-No.
J4-Si.
J1-Paso.
J2-Tres.
J1-Dos más.
J3-Se ven.
J1.Juego.
J2.Juego.
J3. No.
J4. Si.
J1.Paso.
J2.Envido.
J3.Revido.
J2. No la llevas. A falta de cinco no te habías dado mus con 31.
J1.Mi compañero no se entera y no me ha visto la seña.
J2.Órdago, que si no os salís.
J1.Venga.
J2. Joer… la llevaba.

El viernes fue un gran día. Fuimos y vinimos en el mismo día a Brazacorta. Y como no, hubo partida de mus. Un burgalés, un catalán, un vasco y mi menda, un madrileño.
Empate a una vaca, y la del desempate, yendo 2-2, la perdimos a falta de tres piedras.

¡Vaya vocabulario! Perdonadme.

Me gusta jugar al mus, es un juego entretenido, de estrategia, de verdades y mentiras… es al único que juego, desde que lo aprendí allá por el instituto, sí, cuando las huelgas…

No hay nada como una partida, donde no se juega nada, ya que habiendo perdido o ganado los pacharanes, cafés y demás copas, los pagamos entre peleas porque todos quieren pagar.

Se disfruta el momento, meses sin vernos, reunidos ante una mesa, donde se despliegan las astucias y los sanos engaños…

Es un juego de cartas extraño para los profanos. Hay quien se pone junto a una mesa donde se juega, y nunca se entera de nada. Cuando alguien te enseña, te introduce en un mundo entretenido, en una especie de logia del juego, donde los que saben quedan dentro y los que no, no se enteran.

¿Sabéis jugar al mus? ¿Envidáis mucho a la vida o sois siempre de órdagos?

martes, 18 de marzo de 2008

MUSAS...


La Musa (1935) de Pablo Picasso



Oh excelente musa, diosa inspiradora de la mañana o bien, divinidad de la noche, donde en el silencio del espacio consigue parar el tiempo que late en tu mente…

Acaso eran tres musas en los comienzos, con atributos en la flauta, la lira o el bábito, y luego fueron nueve… y fue Platón el que se atrevió a añadir la décima poniéndola nombre en la figura de la poetisa Safo de Lesbos.


“Oh musas, oh altos genios, ayudadme!¡Oh memoria que apunta lo que vi,ahora se verá tu auténtica nobleza!”

Dante, La Divina Comedia, Infierno II


Roma, el Renacimiento y el Neoclasicismo, consiguieron asociarlas con sus nombres:

Calíope para la poesía épica, con estilete, y a veces con un pergamino.
Clío, sentada y protegiendo la historia.
Erato, con su lira, cantando a la lírica y poesía amorosa.
Euterpe, para la música, con una flauta.
Melpómene, la tragedia con una máscara.
Polimnia, la más seria para la poesía sacra.
Talía, para la comedia, con otra máscara.
Terpsícore, musa de la danza.
Urania, musa de astronomía y astrología.


¿Habéis tenido vosotros alguna musa en la vida? ¿O pensáis que la inspiración ya no para crear algo sino para tomar un camino, viene sola?

Qué sería de poetas y de bardos sin la protección de las proféticas musas. Qué cantos les llegaría a los románticos que no sabrían dirigir sus versos o sus prosas ensalzadas. Qué tristes y callados serían los versos descabezados, sin dirección, sin origen, sin contenido apenas para el que los intenta arrebatar de la nada.


“Quién me diera una musa de fuego que os transporte al cielo más brillante de la imaginación; príncipes por actores, un reino por teatro, y reyes que contemplen esta escena pomposa”

Shakespeare, Enrique V


Extraña razón para escribir, componer, plasmar algo de la nada. Escondido lugar quizás para obtener lo bello, lo pulcro y lo agraciado para el oído, la vista o el sentido ajeno, pero siempre acompañado de un estímulo.

Pero ya, llegado el momento, ¿podemos decir adiós a nuestra musa? ¿Llegaremos a ser tan desagradecidos?

En fin, cada uno sabrá cómo decirle adiós a su musa, incluso con una canción…

http://es.youtube.com/watch?v=XSKJk-Q5oTs

Yo, creo que sí os diré adiós a vosotros, volveré al menos con nuevas piedras el lunes, después de algunas torrijas. Si pasáis el viernes por el mojón de Burgos y Soria, en Brazacorta, quizás nos tomemos un ribera de bodega, y si no es así, tened cuidado con los caminos, la vida no merece dejarla en cualquiera de ellos.

Besos y abrazos…